Qué ver en Bali

Bali, conocida como "la isla de los dioses", es un paraíso donde podemos encontrar todos los encantos para poder disfrutar de un viaje inolvidable. Templos bellísimos, arrozales que acompañan hasta las playas, bosques densos y una sociedad auténtica y amable que nos sorprenderá en sus ritos y sus costumbres.


Palacio Ubud- danzas

Diario de viaje: qué ver en una semana en Bali

Día 1 - Oeste de Bali


A Bali llegábamos en ferry desde Ketapang, en Java.

Cambiábamos de isla y por lo tanto cambiaban muchas cosas, hasta el modo de dar las gracias era diferente en Bali de lo que veníamos haciendo hasta entonces.

Nada más desembarcar, de este trayecto de una media hora, nos abordaron algunos conductores y un joven, más espabilado y emprendedor que otros, fue el que se llevó el premio gordo… Tenía que llevarnos a Pemuteran, donde aquella mañana habíamos reservado un coqueto hotelito. En el trayecto ya nos dimos cuenta de que el chico intentaba ganarse la vida y lo hacía lo mejor que podía, con mucha amabilidad y profesionalidad.

De este modo, acordamos con él el trayecto de los dos días siguientes: hasta Munduk el primer día y después a Ubud.

Así llegamos al Suka Sari Cottages, donde su animado personal nos recibió con zumos refrescantes en un bello jardín. Nos hicieron un “upgrade” y nos asignaron dos deliciosos bungalós con baños al aire libre, estilo balinés. Cenamos en su restaurante y finalizamos este día, que había comenzado en la boca del volcán Bromo, con una ducha bajo las estrellas.

Día 2 - Norte de Bali


Tras un poco de desorganización, pues no sabíamos si el hotel nos había reservado o no el esnórquel que queríamos hacer ese día, desayunamos en el jardín.

Al poco, nos vinieron a buscar de una agencia y, tras facilitarnos máscaras y aletas nos dirigimos a la playa para embarcar en una lancha junto con otra decena de turistas extranjeros.

Pusimos rumbo a Mejangan, una isla a una media hora de trayecto, donde podríamos sumergirnos en unos maravillosos fondos marinos. Esta excursión consiste en dos inmersiones y también incluyen la comida. Todo el servicio por 600.000 ird por persona.
Mejangan Island

Disfrutamos muchísimo de la gran variedad y diversidad del fondo de Menjagan. Había gran cantidad de corales de todas las formas y colores, estrellas de mar y mucha diversidad de peces.
Mejangan Island
El tiempo se pasó volando o más bien, buceando, cuando tuvimos que poner camino de regreso.

En el hotel, ya nos esperaba nuestro conductor que en una hora y media nos llevó hasta Munduk. Pero antes de ir al hotel, visitamos la catarata de Munduk (20.000 ird).
Una pronunciada bajada nos llevó a los pies del salto de agua y disfrutando de la soledad, nos relajamos en el pequeño paraíso que formaba el delicioso bosque, que casi parecía un jardín, y la cascada.

A pocos minutos de allí, nos pudimos deleitar con las vistas en el mirador de los Lagos Gemelos al atardecer.

Pusimos punto final al día en el Bali Rahayu Homestay, cenando en su comedor de madera con vistas a los arrozales.




Día 3 – Hacia Ubud


Aquella mañana, tras tomar un relajante desayuno, el conductor nos avisó de que tenía el coche estropeado y que nos enviaba a un compañero.

El chico que nos remitió era muy agradable, aunque apenas hablaba inglés, pero con los traductores íbamos salvando muy bien el problema.

La primera visita del día fueron las cascadas gemelas de Banyumala, rodeadas de mucha vegetación y flores de colores. Aquí sí que había más afluencia de visitantes y nos sorprendimos cuando descubrimos monos tomando un baño en lo alto de las cataratas.

Banyumala - Bali


Tras esta refrescante atracción pusimos rumbo al Pura Ulum Danu Batram, un templo tan fotografiado como famoso y parada obligada de casi todos los que visitan Bali. Dedicado a la diosa de las aguas su meru está formado por 11 tejados.

Pura Ulum Danu Batram - Bali
Tuvimos la suerte de que coincidió con un festival de danzas, el Ulundanu Festival y nos quedamos absortos un buen rato con los diferentes trajes y coreografías de los participantes, en un escenario único.

Pura Ulum Danu Batram - Bali
Se había hecho la hora de comer y el conductor nos paró en un restaurante tipo bufet lleno de turistas. Además del precio elevado era una opción que no nos atraía mucho, así que nos llevó a otro restaurante cercano, con auténtica comida local.

Por la tarde llegábamos a Jatiluwih, unas terrazas de arroz protegidas por la UNESCO.
Terrazas de arroz de Jatiluwih
Como el sol no apretaba mucho, pudimos deleitarnos con un buen paseo entre los campos, mientras observábamos curiosos como trabajaban los campesinos y cómo se las ingeniaban con golpes y gritos para espantar a los pájaros. Tan a gusto estábamos que pasamos allí buena parte de la tarde. Aunque luego nos tocó correr.

Teníamos que llegar al templo de Tanah Lot para ver el atardecer y el camino era largo.

Aun así, nuestro conductor se percató de nuestra intención e hizo todo lo que pudo para llevarnos a tiempo hasta la entrada del templo.
Dicen que las mejores vistas están en la Sunset Terrace y parecía ser verdad porque había muchísima gente allí congregada con la misma intención que nosotros.

Y tanta gente no podía estar equivocada. La puesta de sol fue maravillosa, con el sol poniéndose detrás del templo, situado sobre una roca aislada y coloreando el cielo de rosa, rojo y naranja. La roca, los colores y los tejadillos del templo formaban una deliciosa armonía.
Atardecer en Tanah Lot - Bali
El resto del recinto no tiene mucho interés, ya que está lleno de tiendas y puestos y casi parece un centro comercial.

Cuando llegamos a la que sería nuestra casa, durante los próximos cuatro días ya era de noche. Aun así, su amable propietaria salió a recibirnos y a ayudarnos en todo lo necesario.

Esos días, los pasaríamos en los coquetos bungalós, del Puri Kobot y sus responsables nos facilitarían nuestra estancia con alquiler de motos, contacto con conductores, recomendaciones de visitas, lavandería y un largo etcétera de buena atención.

Día 4 - Ubud


 En el Puri Kobot el desayuno se disfruta en el porche de la cabaña con vistas a la piscina y los arrozales.

Ya con nuestras motos, pusimos rumbo al Sacred Monkey Forest (80.000), un recinto donde los macacos son sagrados y viven a sus anchas y en libertad.

No son agresivos y no se suelen acercar, pero es mejor no molestarlos en su vida diaria, recordad que los monos no son una atracción turística, así que no hay que tratarlos como tal evitando hacerse selfies  o interacturando con ellos.
Sacred Monkey Forest - Bali

El conjunto de templos, esculturas y escaleras devorados por la maleza resulta muy evocador.

El resto del día lo pasaríamos en el centro de Ubud, deambulando por el mercado, tomando algún refrescante zumo y visitando alguna de las atracciones de la ciudad.

Nos decidimos por el Warong Bernadette para comer, es un restaurante agradable, no muy grande y que ofrece buena comida. Su plato especial rendang de buey, cocido durante 12 horas, está muy rico. Orgullosos lo dan a probar a todos sus visitantes. También preparan muy bien el Gado Gado.

Rendang de buey - Bali
Redang de buey

Después, con el estómago agradecido, visitamos el Puri Taman Saraswati (no se paga entrada), al que se accede por su magnífico estanque de lotos. Es un elegante santurario dedicado a la diosa del conocimiento, la sabiduría y las artes. Al templo, no se puede entrar, pero se disfruta mucho del lugar.
Puri Taman Saraswati  - Bali
Tras aprovechar un rato la piscina del Puri Kobot, nos arreglamos para ir a ver las danzas en el Palacio. Habíamos comprado entradas por la tarde para asegurarnos el sitio, aunque no venden asientos reservados.

La música y los movimientos son algo hipnóticos, los trajes son maravillosos, así como la puesta en escena. Se dice que es uno de los mejores lugares para ver la danza tradicional.
Danzas en el palacio de Ubud
Cuando terminan los 9 actos de los que consta el espectáculo, elegimos el Wayan Café and Bakery para cenar. Su enorme jardín es encantador y la atención esmerada, si bien, la comida está rica pero no destaca mucho.

Día 5 - Ubud


Un día más nos pusimos en marcha y nos dispusimos a pelearnos con el frenético tráfico de la isla.

Consejo: Si no manejas bien la moto y no estás acostumbrado, tal vez sea un medio de transporte algo estresante y no muy seguro. En nuestro caso, nos regaló caminos entre los arrozales, atravesando pueblos y paisajes preciosos, así que no pudimos elegir otra forma mejor para desplazarnos.

No muy lejos de Ubud está el Goa Gadja, donde al ser muy temprano todavía no había muchos visitantes.

Consejo: En general, en los templos te hace ponerte un sarong, tanto a hombres como a mujeres, que cubra las piernas. En algunos te los prestan, en otros te cobran por su uso. Un modo de ahorrar algo y llevarse un buen recuerdo, es comprar uno en los puestos a la entrada de cualquiera de estos templos y ya no hay que preocuparse más por el sarong. Si llevas pantalón largo lo que dan es una especie de cinturón para ceñirse a la cintura.

Lo primero que nos llamó la atención fueron los dos estanques con seis figuras de mujer que dejan caer agua.
Goa Gadja - Bali

Justo al lado, en la “cueva del elefante”, una monstruosa boca nos invita a entrar hacia la oscuridad de la ermita excavada. El resto del recinto es un agradable conjunto de escaleras que descienden a estanques con lotos, ruinas de antiguas esculturas y coloridos jardines.

Nuestro itinerario de ese día pasaba por Tegallalang, otras bonitas y fotogénicas terrazas con arrozales, algo más pequeñas que Jatiluwih, pero también muy recomendables. Aquí se rodó la película de “Come, reza, ama”. Y si agradable es recorrerlas, tomarse una bebida fresquita en el pequeño bar que hay en lo más alto y contemplar el panorama es un pequeño lujo.
Terrazas de Tegallalang - Bali
Aquí, nos hicimos un pequeño lío o tal vez está así organizado para desorientar al turista. Pagamos el aparcamiento de la moto y luego en el acceso nos pidieron más dinero para la entrada, dijimos que ya habíamos pagado y sin mostrar nada más nos dejaron entrar. Luego encontramos gente que nos quería cobrar para pasar por algún camino, dábamos media vuelta y continuábamos por otro lado.

El siguiente templo, el Gunung Kawi, es un precioso templo en el que se pueden ver dos filas de pagodas idénticas enfrentadas a cada lado del río, eso sí, para llegar a este misterioso recinto hay que descender 230 escalones que luego habrá que subir.
Gunung Kawi, Bali

Esta visita también la hicimos muy tranquilos, sin aglomeraciones, no como en el Manantial de Tirta Empul donde había muchísimos visitantes.
Manantial Tirta Empul - Bali
Fieles hacen fila para purificarse en las aguas del manantial Tirta Empul
Al final de este recinto hay un estanque del que mana el agua a borbotones, pero lo más interesante de este lugar son las piscinas donde los fieles hacen largas filas para darse un baño en estas aguas a las que se les atribuyen poderes curativos.
Es un conjunto de templos con estanques por los que fluyen aguas sagradas.

Tras la comida llegábamos a la Kanto Lampo, una cascada magnífica, pero para la que conseguir la mejor foto requiere hacer fila, mojarse un poco y sortear un montón de visitantes.
Kanto Lampo -Bali
Esto es lo que encontramos al llegar a la cascada
Aunque, tras una larga espera, el resultado es espectacular.

Kanto Lampo -Bali
Tras un rato en la fila, la foto es maravillosa
De camino a Ubud, se puede parar en Gianyar, donde hay un mercado nocturno, aunque nosotros llegábamos antes de tiempo así que nos fuimos directos al hotel para remojarnos y descansar antes de la cena.

Dónde dormir en Ubud

El restaurante Miro’s, nos encantó. Con su relajante decoración, las mesas separadas y un agradable servicio, la cena fue todo un acierto donde pudimos probar cocina tradicional.
Comida balinesa
Atún con salsa balinesa en Miro's


Día 6 – Alrededores de Ubud


Aquella jornada visitaríamos los alrededores de Ubud con un conductor.


Consejo: un conductor es una buena manera de moverse por Bali. La mayoría de los hoteles pueden poner en contacto con alguno y si no, en Ubud, hay infinidad de agencias donde contratarlos.

La primera visita del día sería el precioso templo de Besakih que está a algo más de una hora en coche.

Con la entrada, prestan un sarong a quien lo necesite y suben en moto hasta lo alto, no hay que abonar nada más. Cuando se llega arriba, suelen abordar los guías y las vendedoras de ofrendas. Son algo insistentes, pero no hay obligación de comprar ni contratar nada, como ellos intentan dar a entender.

Este templo está dedicado a los tres grandes diosos hindúes: Brahma, Vishnu y Shiva.
El recinto, con múltiples templos y templetes de diferentes alturas, estatuas, flores y escaleras es delicioso y merece mucho la pena recorrerlo con tranquilidad.

Besakih Temple - Bali

La escalera principal que nos recibe tiene a su izquierda los espíritus del bien y a su derecha los espíritus del mal. Basta fijarse en los rostros para averiguar quien es quien.
Las pagodas, con diferentes techos de merus o tejados superpuestos, varían según la casta. Las pagodas con hasta 11 merus son exclusivas de las castas más altas.

Templo de Besakih - Bali

Más tarde, iríamos al Penglipuran Village que es un pueblo tradicional en el que, sin embargo, todas sus casas venden algo y se han convertido en tiendas de recuerdos, comida y regalos.

Al final de la población se alza un gran bosque de bambú. El pueblito es muy bonito, aunque tal vez lo encontremos algo artificial.

Penglipuran Village - Bali

Para comer fuimos a Warung Babi Guling Pande Egi un restaurante en medio del campo donde sirven el típico plato Babi Guling y que prácticamente solo es frecuentado por gente de la zona.

Pedimos el plato especial que es absolutamente recomendable. Pusieron varios cortes diferentes de cerdo tiernos y jugosos que nos supieron deliciosos, también algo de piel tostada como si fuera torrezno y algo de arroz. Pedimos además sopa, algo picante, y dos satay que son brochetas. Sirven cerveza, así que la comida fue redonda.

Babi Guling - Bali
El plato especial está riquísimo y es muy completo


La última visita que teníamos pensada para aquel día era la cascada de Tegenugan, pero cuando llegamos al aparcamiento, vimos tal cantidad de coches y vehículos que decidimos dejarla e ir directamente a Ubud para terminar así la jornada.

Como habíamos terminado antes de lo planificado se nos ocurrió darnos un masaje tradicional y elegimos el centro Lily Spa que, por cierto, no está lejos del restaurante Miro’s.



Día 7 – De Ubud a Dempasar


Dejábamos Ubud pero aún nos quedaba un desayuno por disfrutar en el porche del maravilloso bungaló que había sido nuestro hogar los últimos días. Íbamos al aeropuerto para volar a Flores, pero tendríamos tiempo para hacer alguna parada en el camino.

Así, el conductor pasó a recogernos y nos llevó en dos horas hasta Padang Padang. Se trata de una playa a la que se accede por una grieta en la montaña donde surfistas y monos comparten espacio.

Cerca de allí está el Uluwatu Temple, aunque no se puede visitar el templo en sí, merece la pena por ver los acantilados que quitan el aliento y el color turquesa del mar rompiendo a sus pies.

Uluwatu Temple - Bali


Los días siguientes los pasaríamos en Flores disfrutando de la naturaleza y sobre todo del mar.



Día 8 – Candi Dasa, Este de Bali


Volvíamos emocionados de nuestra experiencia en Flores cuando aterrizamos en Dempasar. En el mismo aeropuerto contactamos con un conductor para que nos llevara a Candi Dasa que está a una hora y media de allí.

Llegábamos antes de comer al Santi Bali Bungalows donde nos acomodamos en sus espaciosos bungalós y pronto salimos para almorzar en el cercano Warung Bintang. Aquí, además de saciarnos con su marisco y calamar, el emprendedor propietario nos puso en contacto con una agencia que nos alquilaría motos para los próximos días, además de reservarle una cena a base de langosta para despedirnos de Bali al día siguiente.

Ya motorizados nos fuimos hasta el Pura Goa Lawah, un pequeño templete cuya curiosidad radica en los cientos o miles de murciélagos que habitan en su cueva sagrada.
Pura Goa Lawah - Bali

Pura Goa Lawah - Bali


Nos apetecía relajarnos un poco y, aunque no llevábamos ropa de baño, fuimos hasta la White Sand Beach, una agradable playa donde las familias disfrutaban de la tarde. Nos tomamos unas cervezas en uno de los chiringuitos, mientras escuchábamos la música en directo que interpretaba algún músico cercano.

Comenzó a llover y mucho, terminamos empapados en nuestras motos así que tuvimos que volver al hotel para cambiarnos antes de cenar.

El Warung Lu Putu es un elegante restaurante y cenamos en su jardín. El crispy duck o el cerdo a la balinesa de coco están deliciosos.


Día 9 - Candi Dasa, Este de Bali

Tomamos el desayuno junto al mar, aunque en Candi Dasa hay poca playa.
En los 80 se destruyó todo el coral que protegía la costa para construir hoteles, así que las playas desaparecieron casi en su totalidad. Aún así, es un lugar agradable como centro de operaciones para algunas de las visitas más importantes del este de Bali.

Comenzábamos por  el Taman Tirtagangga.
Es un bello jardín con estanques de lotos, fuentes, esculturas o puentes. El conjunto es armonioso aunque el exceso de turistas dificulta un poco disfrutar de la visita.
Taman Tirtagangga - Bali
Los deliciosos jardines del Taman Tirtagangga

Pusimos rumbo a Ujung Water Palace, otro recinto muy agradable. Es utilizado como parque público y se puede ver a las parejas y familias descansar y pasear.
En el pabellón que se encuentra en el centro del lago y al que se accede por dos puentes, se pueden ver fotos antiguas de las familiar reales.
Ujung Water Palace - Bali

Se había hecho la hora de comer y paramos en una imitación de las muchas que hay de KFC, y que son un lugar económico con un pollo frito bastante logrado.

Cuando programamos el GPS para visitar la cascada Yeh Labuh, nos perdimos varias veces, pero no nos importó pues pudimos salir de la ruta y ver pequeñas poblaciones tradicionales que nos trasladaron al Bali más exótico para nuestro asombrados ojos.
Dejábamos atrás arrozales, palmeras, cultivos, viviendas con templetes a su entrada y flores de colores y gente que trabajaba el campo o limpiaba la entrada de su casa mientras, por un momento, paraban sus quehaceres para mirarnos con curiosidad.

La cascada, tal vez por la época o tal vez siempre sea así, nos decepcionó. Encontramos un pequeño hilo de agua que caía en una piscina que había sido restaurada con bloques de hormigón.
Nuestra última cena sería en el Warung Bintang, donde nos habían preparado dos langostas, gambas empanadas con bacon, bruschettas de gamba y langostinos a la plancha.
El orgulloso propietario se hizo fotos con nosotros para colgar en sus redes y con este pequeño homenaje nos despedimos de Bali.

El día llegaba a su fin. Habíamos acordado un transporte con el hotel hasta Dempasar por 450.000 ird y el camino entero pasó lloviendo.

Dejábamos Indonesia y la estación lluviosa comenzaba.

Consejos de viaje

Cómo llegar y moverse

Avión y ferry para llegar a Bali

Para llegar en avión a Bali, los vuelos internos los compramos a través de la página tiket.com, ya que las aerolíneas indonesias no aceptan tarjetas extranjeras.
También se puede llegar en ferry a Bali desde Ketapang, en Java. Este trayecto nos lleva alrededor de media hora.

¿Coche o moto?

Para los trayectos terrestres por el interior de Bali más largos, el mejor modo es en coche con conductor. Es fácil encontrar un vehículo que nos lleve en los hoteles, en las numerosas agencias de Ubud o en los aeropuertos.
En los desplazamientos más cortos por Bali, la moto es lo más recomendable. Permite tomarle el pulso a la isla y disfrutar de sus maravilloso paisajes. Además de la libertad que da para cambiar los planes en un momento dado si las condiciones climáticas cambian o nos apetece otro ritmo. Eso sí, es muy importante saber conducir bien, ya que el tráfico es denso y rápido.
Bali
El modo más cómodo para desplazarse por Bali

Dónde dormir

Uno de los dilemas al que más tiempo dedicamos durante la organización del viaje era dónde dormir en Bali.
La duda era si dejar Ubud como centro de operaciones o ir moviéndonos por las distintas zonas de la isla.
Pues bien, para conocer bien Bali, lo mejor es dormir en las distintas zonas a visitar. De este modo, optimizas los tiempos de traslado y no se pasa tanto tiempo en el camino y con el denso tráfico de la isla.
Elegimos hoteles de gama media, casi todos ellos con una gran relación calidad/precio. En Bali merece la pena alojarse en coquetos bungalós, muchos de ellos con baños balineses al aire libre y con bellos jardines para relajarse.
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Zonas para dormir en Bali

En el oeste dormimos en Pemuteran.
Al norte elegimos Munduk.
Pasaríamos varios días en Ubud.
Al este estuvimos alojados en Candi Dasa.

Dinero

En general hay bastantes cajeros, sobre todo en Ubud, donde sacar efectivo.
En los hoteles suelen aceptar tarjeta, pero te cobran un porcentaje (2 ó 3%), así que hay que hacer cuentas para ver qué sale mejor.


Seguridad y salud

Salvo el tráfico no hemos encontrado mayores problemas de seguridad en Bali.
En cuanto a la salud, cancelaciones o problemas de equipajes, viajamos asegurados con intermundial.es, tiene unas coberturas muy interesantes y cuando hemos tenido que utilizarlo han respondido bien.

[Extra consejo: ¿quieres conseguir un descuento del 20% en tu seguro con Intermundial? Introduce el código LIBREINTER al contratarlo.]

Electricidad

Funcionan los mismos enchufes que en España, es decir, tomas de dos agujeros. La corriente es de 220V.
Es recomendable llevar alguna linterna, sobre todo para regresar a algunos hoteles por las noches, porque a veces las calles no están muy iluminadas.


Comida

El plato nacional es el Nasi Goreng que es arroz frito  con huevos, trozos de carne o gambas y verduras.
El Gado Gado es una ensalada de verduras y brotes de soja con salsa de cacahuete. A veces lo preparan muy picante.
El satay son brochetas servidas en una deliciosa salsa de cacahuete. Las encontraréis en casi todos los lugares.
Ayam goreng es pollo frito, un plato muy socorrido.
Babi Guling, como ya hemos visto más arriba, es un cerdo preparado en un espetón. Es delicioso y podremos encontrarlo sobre todo en Bali.

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