Tour por Komodo, Rinca y Padar


Nuestra intención al elegir Komodo como una de las islas a visitar en nuestro viaje por Indonesia, era poder ver los dragones que toman el nombre de esta isla. Sin embargo, cuando investigábamos sobre el destino, vimos que la zona ofrece mucho más y se convirtió en uno de los puntos álgidos de nuestro viaje.
Komodo - Indonesia 

En realidad, nos dirigíamos hacia varias de las islas menores de la Sonda. Entre otras más pequeñas, visitaríamos Flores, Padar y Rinca. Para ello tomaríamos un vuelo hasta Labuanbajo, en Flores, desde Denpasar y ahí pasaríamos tres días en los que disfrutamos de una increíble naturaleza y un descanso en un relativamente remoto “campamento pirata”.

El primero es porque nuestros amigos de Mi mundo en una Maleta lo recomendaban, hablaban muy bien de ellos en su blog y a partir de ahí nos pusimos a investigar.
De esta investigación surgió el segundo motivo. En su página web indican que sus proyectos y forma de trabajar respetan y cuidan la naturaleza y están avalados por varias organizaciones, entre ellas WWF de la que somos socios desde hace muchos años.
Cuando nos pusimos en contacto con ellos, nuestro proyecto les gustó y decidieron colaborar con nuestro blog y mostrarnos su trabajo y forma de hacer las cosas.

Y esta es nuestra historia…

Tres días en Flores

Día 1 Llegamos a la Isla Pirata

Tomábamos un vuelo en Denpasar hasta Labuanbajo, en Flores. En el pequeño avión de hélices de Wings apenas volábamos 15 personas y sobrevolamos un mar azul salpicado de islas.

Komodo - Indonesia 
Cuando aterrizamos, nos abandonaron en medio de la pista de aterrizaje y un poco desorientados nos pusimos a caminar hacia donde pensábamos que estaba la terminal. No había mucha opción de perderse ya que el aeropuerto es minúsculo.
Llegábamos a Labuanbajo a primera hora de la tarde y tomamos un taxi (50.000 rupias) hasta las oficinas de Flores XP en el centro, apenas 10 minutos separan el aeropuerto de este pueblo pesquero.
Una vez allí, nos registraron y se pusieron en marcha para que pudiéramos tomar el barco hasta la isla.

Labuan Bajo - Flores - Indonesia
Oficinas de Flores XP en Labuan Bajo
Como sus instalaciones están cerca del puerto, fuimos caminando hasta allí, metimos nuestras mochilas en la embarcación y salimos hacia el que sería nuestro hogar durante los próximos días.

El viaje hasta allí, que dura una hora y media, nos anticipó lo que veríamos el resto de los días en nuestros viajes por mar. Un montón de islas de todos los tamaños, desiertas o habitadas, allí donde miráramos. De pronto nos sorprendían gotitas de plata que saltaban sobre las olas y resultaron ser bancos de pequeños pececitos.
El apacible viaje termino en el XPirates Camp, en la isla de Sebayur. Cambiamos a una lancha más pequeña y en el muelle ya nos estaban esperando para darnos un cálido recibimiento.
Massi nos acogió y nos enseñó las instalaciones. La isla está ocupada por pequeñas cabañas, de distintas categorías todas ellas con vistas al mar.
Ocupamos nuestra pequeña cabaña que consta de dos camastros y un pequeño porche donde dejar las mochilas, cubierta por una mosquitera. Así de sencillo y así de encantador fue nuestro alojamiento por dos noches.
Eso sí, dormir acunado por el sonido de las olas y de la naturaleza suple la falta de lujos con creces.
Sebayur - Flores - Indonesia
Nuestros dos bungalós vistos desde la playa
Los baños para estas cabañitas son compartidos por todo el campamento, son sencillos pero siempre los encontrábamos limpios.

Y todo lo demás que hay allí son playas y un comedor donde los residentes nos juntábamos a descansar, desayunar y cenar.

El campamento es muy natural, sin lujos, pero nosotros disfrutamos muchísimo de la experiencia.
Nos acomodamos en el bar y con unas cervezas nos dispusimos a ver un increíble atardecer.
Sebayur - Flores - Indonesia
Primer atardecer en el campamento
Para la cena nos pusieron un plato con arroz, pollo y verduras. Hay botellones de agua en los que rellenar las botellas, de este modo se generan menos residuos plásticos.

Tras la cena, una charla con el manager para organizar nuestros dos días siguientes y pronto a la cama a descansar mecidos por las olas.

 

Día 2 – Padar y mucho más

Un sencillo desayuno con frutas y pancakes nos sirvió para despertarnos y tomar fuerzas para el día que nos esperaba.
Eran las 07:00 cuando conocimos a Adham, el que sería nuestro guía, que nos acompañó al barco y comenzamos la jornada.
Dos horas de navegación nos llevaron hasta Padar, nuevamente las incontables islitas nos acompañaban en la ruta y era maravilloso.
Cuando llegamos a Padar tuvimos que pagar entrada y tasas de acceso: 205.000 rupias por persona, que es una barbaridad, pero es el precio por el acceso al Parque Nacional.

Lo que más nos sorpendió nada más llegar, a parte del susto de las tasas, fue encontrarnos en la playa un buen grupo de ciervos comiendo cocos... ¿Qué hacen aquí?


La idea era subir a lo más alto para contemplar las vistas. Para esta caminata se recomienda calzado cerrado, sombrero y hombros cubiertos ya que el sol es implacable y apenas hay sombras donde resguardarse un poco.
El ascenso no es complicado, pero sí se hace duro por el calor y el sol. Con alguna parada por el camino para recuperar el aliento llegábamos a lo más alto y las vistas nos dejaron de nuevo sin él.
Se puede ver el distinto color de las arenas de las playas, la rosa por el coral y la negra por la roca.
Padar - Flores - Indonesia
Vistas desde lo más alto en Padar


Tomamos el camino de bajada y subimos de nuevo a nuestro barco, donde Adham nos sirvió galletas y café.
Reponemos fuerzas para seguir la aventura

Navegamos hasta Padar Beach, una pequeña playa de arena rosa donde es fácil ver algo de coral adentrándose no muy lejos de la playa. También vimos varias tortugas marinas que subían a respirar. Esta playa estaba desierta solo ocupada por algunas barcas de pescadores.
Padar Beach - Indonesia
Playa rosa en Padar
Tras el baño, en el barco nos esperaba la comida. En unas bandejas nos habían preparado pollo, arroz, verduras y de postre sandía. También disponíamos de un botellón para llenar nuestras botellas de agua.
Otro rato de navegación nos llevó a un lugar para lanzarnos y hacer algo de esnórquel. Lo que vimos allí fue maravilloso. Nunca antes habíamos contemplado un fondo marino así, corales de todos los tamaños y colores, donde vivían una gran cantidad de peces de todo tipo también. Quiso pasar por allí alguna tortuga y algún pequeño tiburón de arrecife. Cuando más tranquilos estábamos viendo al tiburón una sombra descomunal nos asustó. Se trataba de una manta enorme que se cruzó en nuestro camino, volando bajo el mar. Cuando aún no nos habíamos repuesto de la emoción, otra gran manta se acercó, esta vez se demoró un poco más y pudimos contemplar su tremenda boca y como hacía alguna pirueta bajo el agua. Fue el momento más increíble de nuestros días en el archipiélago.
Fuente: Flores XP / Manta, corales y peces de colores

Excitados pusimos rumbo al barco donde Adham nos dijo que habíamos tenido mucha suerte por poder ver dos ejemplares de esa envergadura.
De vuelta a nuestro campamento unas duchas nos revitalizaron y pasamos el resto de la tarde en las hamacas que hay dispersas por la playa hasta la hora del atardecer. A esa hora cruzamos unas rocas y fuimos hasta otra playa donde el sol se escondió en una puesta de sol alucinante.
Sebayur - Flores - Indonesia
Segundo atardecer en el campamento
Después, nos fuimos al bar a relajarnos con cervezas y zumos naturales hasta que llegó la hora de la cena. Los chicos del campamento habían preparado una gran barbacoa y había varios platos tipo bufé en el mostrador. Pollo, pescado, brochetas de verduras, arroz…
Sebayur - Flores - Indonesia
Barbacoa en el campamento

Así terminó el día y nos dispusimos a descansar una noche más en las cabañas piratas.

 

Día 3 – Dragones, tortugas y mantas

Después de desayunar y embarcar, la navegación de aquel día hasta Rinca (se pronuncia Rincha) fue más corta. Llegábamos en una hora.
Elegimos esta isla para ver dragones ya que nos habían dicho que al ser más pequeña eran más fácil de avistar.
En Loh Buaya tuvimos que volver a pagar la entrada, esta vez fueron 190.000 rupias por persona.
Tienes que elegir entre varias caminatas: corta, media o larga. Como estábamos en temporada seca y el calor era bastante abrasador nos decidimos por la media, a pesar de que amigos que habían estado antes nos habían recomendado hacer la larga.
Acompañados por un guía comenzamos la ruta. Donde más dragones se pueden ver es cerca de las cabañas de los rangers. Vimos muchos y de todos los tamaños.
Rinca - Indonesia
Los dragones imponen muchísimo
 El guía insistió en que no eran alimentados y que simplemente acudían allí por el olor… Es algo que te tienes que creer, aunque resulte algo sospechoso.
Vimos bastante ejemplares, algunos imponían por su volumen y porque son animales peligrosos y rápidos que atacan sin avisar. Aunque verlos fue fascinante. En Rinca habitan 1.700 dragones de komodo. Mientras caminábamos nos iban contando hábitos y cosas interesantes de estos animales incluso pudimos ver algún nido, protegido y señalizado.
Rinca - Indonesia
Los ejemplares grandes son fascinantes e imponentes
Volvimos al barco donde nos esperaba un tentempié y comenzamos una nueva navegación, yo pude ver tres o cuatro delfines saltando para luego desaparecer.
La siguiente parada fue en una zona donde es fácil ver tortugas. Nos lanzamos sin más y comenzamos la búsqueda.
Flores - Indonesia
Tortuga sube a la superficie a respirar
Enseguida pudimos localizar varios ejemplares, descansando en el mar o cuando subían a respirar, eran animales enormes. Adham venía con nosotros y nos ayudaba en la búsqueda, siempre sin molestarlas.
Fuente: Flores XP / Tortuga marina

Además, pudimos ver distintos tipos de peces, delgados como agujas, pizquitas plateadas que se te ponían en las máscaras… de nuevo disfrutamos muchísimo del fondo marino.
A bordo nos esperaba la comida, una vez más pollo y verduras, aunque de distinto modo cocinados.
No lejos de allí está otra zona de aguas más profundas donde se pueden ver mantas.
Fuente: Flores XP / Mantas desde el barco

Me molestó bastante contemplar como en otros barcos se lanzaban sin ningún cuidado cuando veían alguno de estos animales, molestándolos y haciendo que se marcharan. Hay empresas que priman el disfrute de sus clientes por encima del respeto a los animales y su hábitat.
Tras esta maravillosa experiencia pusimos rumbo al campamento y pudimos ver un pez volador. Es increíble toda la diversidad que hay en este archipiélago, a pesar de que también vimos muchísima basura acumulada, lo que resultaba desolador.
Ya en tierra recogimos nuestro equipaje y a las 16:00 un transporte nos llevaría de vuelta a Labuan Bajo, dando así por terminada nuestra aventura en la isla.
Nuestro último trayecto fue agridulce porque nos apenaba despedirnos de este lugar tan increíble, con una naturaleza exuberante y rica, que ojalá sea conservada y respetada por turistas y locales.
Cuando llegamos al puerto nos dirigimos al hotel donde pasaríamos nuestra última noche en Flores, Le Pirate al que llegamos caminando en apenas cinco minutos.
Nos relajamos en su agradable bar y elegimos La Cucina para cenar, un italiano con muy buena comida.

Este fue nuestro punto final a un viaje que no podía haber salido mejor.

Consejos de viaje

Seguro de viaje
Es muy importante, y sobre todo en este tipo de viajes, contratar un seguro de viaje con buenas coberturas y en el que puedas confiar cuando tienes un problema. Nosotros contratamos con Intermundial su seguro Totaltravel. En esta ocasión, y por suerte, no hemos tenido que hacer uso de sus servicios, pero sabemos que se han ocupado de todo de forma correcta en los casos que conocemos. Eso sí, siempre hay que seguir sus instrucciones y guardar todos los justificantes de pago, facturas e informes para poder gestionar sin problemas el abono o el pago, en cada caso.

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Flores - Indonesia 
Dinero
Es imprescindible llevar dinero en efectivo para pagar las entradas y tasas de los parques. En Labuan Bajo es donde encontraremos cajeros para poder hacernos con lo necesario para abonar estas cantidades que son elevadas.

Electricidad
En Indonesia las tomas de corriente tienen dos agujeros como las nuestras así que no necesitamos llevar adaptadores.

Vacunas y salud
Siempre hay que seguir las recomendaciones de las consultas de Viajeros Internacionales. En nuestro caso la de Zaragoza recetó profilaxis contra la malaria para la zona de Flores y la consulta de Madrid no.

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