Edimburgo a pie

Edimburgo es una ciudad con una historia fascinante y un presente en el que brilla con luz propia. Ahora es una ciudad bulliciosa, alegre y con mucha actividad cultural, pero su historia encierra momentos dramáticos y desde luego, no tan dulces como los tiempos que ahora corren.


Pero, lo que conocimos de esta ciudad durante nuestra visita, nos parecía tan emocionante que no podíamos dejar de escuchar lo que nuestro cicerone nos narraba. 
Para acercarnos al ayer y hoy de Edimburgo, no pudimos tener mejores anfitriones. Conociendo Escocia y su tour Caminando por Edimburgo nos pareció desde el primer momento una magnífica opción.
En este tour en español, invitados y guíados por Benjamín, descubrimos secretos, curiosidades, historias, leyendas que nos hacían viajar de su mano. Y es que cuando alguien siente pasión por algo se nota y se transmite a quien le escucha.
Esta ruta caminando comienza en la Royal Mile, no podría ser de otro modo, y pronto nos sumergimos de lleno en lo más mítico de la ciudad, subiendo hasta la explanada del Castillo donde se nos ofrece una magnífica vista de la ciudad y las montañas que la rodean, con las suaves cumbres de las Pentland al sur abriéndose ante nosotros. Lo malo es que, ya en mayo, han comenzado el montaje de los escenarios y gradas para los eventos estivales, como el Military Tatoo, y desmerecía un poco la vista de la gran explanada.

Castillo Edimburgo
Es en esta primera parada donde nos damos cuenta de que hemos elegido bien a nuestro guía y donde creo que él se da cuenta de que le acompañan buenos discípulos porque no podemos dejar de prestar atención a sus palabras. Historia y leyenda se entremezclan en Edimburgo y en el pasado de Escocia en general.
Los héroes que nos han acompañado durante todo nuestro viaje por Escocia, William Wallace y Robert the Bruce, se materializan en solemnes estatuas a la puerta del castillo.
Descendemos por la arteria principal de la Old Town, mientras escuchamos la historia del Loch’ Nor. El lago artificial que se creó para abastecer de agua a la ciudad y terminó siendo el destino de los desechos humanos de la urbe y lugar de ejecución de algunas mujeres, sobre todo aquellas acusadas de brujería. No entraré en detalles escatológicos, que los hay.
Royal Mile Edimburgo
Y así de entretenidos estamos mientras entramos en algún close como el Lady Stair’s Close, donde un edificio del siglo XVII acoge el Museo de los Escritores, dedicado a la vida y obra de los literatos más famosos de Escocia: Robert Burns (1759-1796), Walter Scott (1771-1832) y Robert Louis Stevenson (1850-1894).

Museo de los Escritores Edimburgo
Scott es un héroe para Edimburgo; en la Ciudad Nueva se levanta un monumento neogótico, que financiaron sus conciudadanos al poco de su muerte. Por otro lado, Burns fue muy querido por tratar temas cotidianos y apartarse de la literatura tradicional de la época que era un poco más elitista que ahora llevando la lectura a las clases menos favorecidas.
Nos paramos ante estatuas de personajes ilustres, héroes como el bombero James Braidwood que creó el primer cuerpo de bomberos del mundo en una ciudad que era habitualmente pasto de las llamas; filósofos como David Hume, cuyo dedo brillante muestra que se ha convertido en objeto de superstición de muchos estudiantes a pesar del empirismo y escepticismo que él defendía. Nos asombramos con las vidas de Deacon Brodie, el honrado carpintero de día que se las arregló para robar las casas pudientes durante la noche y de Maggie Dickinson condenada a muerte por ocultar su embarazo, pero que tuvo un final no tan dramático como se anticipa. Ambos personajes dan nombre a sendos pubs en la Royal Mile y en Grassmarket respectivamente, tal es su popularidad en nuestros días.
También pasamos por St. Giles, la catedral, y nos detenemos a cumplir con el ritual de escupir en el Corazón de Midlothian.
St. Giles Edimburgo
Nos enteramos de algo tan curioso como que en la plaza 23 del aparcamiento del antiguo Parlamento Escocés hoy Palacio de Justicia, reposan, sin que nadie lo llegue a adivinar, los restos del reformista John Knox.
Pero el lugar que nos puso la carne de gallina fue el Cementerio de Greyfriars y en especial la Prisión de los Covenanters.
Tras una tétrica reja cerrada a cal y canto con un gran candado, atisbamos la prisión donde más de un millar de seguidores del movimiento presbiteriano fueron encarcelados en condiciones infrahumanas. Muchos de ellos murieron de un modo u otro o fueron enviados a realizar trabajos forzosos.
Pero lo que nos pareció más espeluznante, pues no es el primer cementerio ni cárcel que visitamos, es que el lugar está catalogado con un nivel 3 en sucesos paranormales.
Un área que podía ser visitada por los turistas hasta que se produjeron situaciones en las que los visitantes huían despavoridos del lugar, con arañazos y distintos daños en el cuerpo, sin saber cómo ni quién se los ocasionó. Ahora permanece cerrado y solo puede ser visitado en un tour especial.
Prisión Covenanters

No contentos con este momento tenso que vivimos, justo al lado, se levanta un panteón oscuro, también cerrado bajo llave. Un lugar en el que se cuenta, solían dormir los transeúntes hasta que uno de ellos declaró que prefería dormir al raso, antes que volver a entrar en su interior. 
Allí yace George Mckenzie, el sangriento perseguidor de los covenanters, como una broma macabra, descansa, no sabemos si en paz o no con apenas unos metros de separación del lugar donde aplicó su justicia implacable. 
Se han oído ruidos extraños saliendo de su interior, completamente vacío. Por fortuna, no sucedió nada mientras estábamos charlando a su puerta, salvo un sobresalto que Benjamín no pudo resistirse a darme viendo que yo no dejaba de mirar furtivamente a la oscura apertura del mausoleo.
Pero también hay historias bonitas y muy tiernas en el camposanto. La historia de Greyfriar’s Bobby que me enterneció encogiéndome un poco el corazón. 
El pequeño perrito que permaneció durante 14 años, hasta su muerte, junto a la tumba de su dueño, un vigilante nocturno allí enterrado, que reposa junto a James Brown el encargado del cementerio que lo alimentó El pequeño Bobby está enterrado un poco más allá, fuera del camposanto y como todo personaje que se precie, tiene su propio pub justo donde está su estatua. 

Greyfriar’s Bobby
Esta historia, que tiene mucho de leyenda y mito creo yo, me hizo tristemente pensar si mis perros serían tan fieles… creo que se irían con el primero que les ofreciera un buen snak canino.
Edimburgo es una ciudad cuyo casco histórico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, pero sus habitantes son tan interesantes como la urbe en si misma y merece la pena conocer un poco más de ambos.

Poco después, visitaríamos el famoso The Real Mary King's Close, pero eso ya es otra historia.



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