Museo del Fuego y de los Bomberos (Zaragoza)


 
Zaragoza Turismo nos propuso a un grupo de bloggers de Zaragoza visitar el Museo del Fuego y de los Bomberos y mejor aun, nos invitaban a asistir a la visita dinamizada organizada por GozARTE que se lleva a cabo los sábados por la mañana.
Acudimos a nuestra cita puntuales y allí nos esperaban ya para empezar.
El museo se aloja en un convento con cuatro siglos de historia. En su origen fueron las dependencias de los Mínimos de la Victoria, orden fundada por San Francisco de Paula con vocación de humildad.
El antiguo claustro del monasterio
Fue construido en el S. XVI, época en la que se conocía a Zaragoza como la Harta, porque estaba repleta de palacios renacentistas y la nobleza manejaba muchísimo dinero. Estos nobles compraban y aseguraban su gloria eterna pagando conventos y es así como se fundaron este y muchos otros en la ciudad.
Poco a poco, en nuestro camino, fueron apareciendo personajes que nos contaban la historia del lugar, como un "monje", anclado en el pasado que nos contó la leyenda de Fray Luis de Montalbán y el milagro de las manzanas. Nos relató cómo vivían y nos mostró algo de la historia del lugar.

Un monje nos asaltó y nos contó curiosas historias
Así fuimos descendiendo al sótano, que ahora alberga una muestra de elementos de extinción y de salvamento, y un "bombero" nos contó curiosidades, el funcionamiento de algunos artilugios y la evolución  desde tiempos de los romanos, cuando se llamaban "centonarios" y apagaban el fuego con centones o trapos empapados en vinagre y agua, hasta tiempos no tan lejanos, cuando se forma el cuerpo de bomberos tal y como hoy lo conocemos.
Los elementos más rudimentarios contra incendios
En estas salas vemos objetos diversos sobre la historia del fuego: condecoraciones, carteles, anuncios o placas de aseguradores, cascos, equipos de protección, cubos o bombas de agua, rudimentarios extintores...

Los extintores con los que apagaban el fuego nuestros antepasados

Foto cedida por Zaragoza Turismo, pillada haciendo la foto de arriba
 Nuestra guía nos cuenta curiosidades como por ejemplo, que en siglos pasados, se avisaba a los bomberos tocando las campanas. Cada parroquia tenía asignado un número concreto de campanadas y así, sabían a qué zona de la ciudad se debía de acudir.
Subimos de nuevo y nos acercamos a una sala, en un lateral del antiguo claustro, donde veremos la evolución de los uniformes de los bomberos y otros muchos elementos que forman parte de la historia de esta profesión y de nuestra ciudad.
Se acercará un "periodista" y nos contará sucesos críticos de la historia de Zaragoza, en las que los bomberos participaron, como la caída del autobús  al Pozo de San Lázaro en el Ebro que no pudo ser recuperado hasta 10 años después o el incendio del Hotel Meliá en 1979 con un balance de 83 muertos.
Pero dejamos atrás estas tragedias y nos guían hasta la parte más espectacular de la muestra. En el centro del claustro hay una magnífica muestra de vehículos: carros extintores, bicicletas, escaleras extensibles o automóviles y camiones de bomberos, brillantes y radiantes reposan allí sus días tras años de servicio a la ciudad.
Radiantes y rojos, coches de bomberos de todas las épocas
Para terminar esta divertida y amena visita podemos disfrazarnos de bomberos y fotografiarnos delante de un espléndido camión emulando a estos héroes de la ciudad.
Si quereis pasar una mañana original y didáctica, visitad este curioso museo del Fuego en la  capital maña.

Diseño web por Hazhistoria