Diario de Viaje a Sri Lanka: Mirissa y Galle

Nuestro viaje terminaba y nos dirigimos a las playas del país, pero antes visitaríamos un campamento de rescate de elefantes. El final no fue tranquilo pues nuestra ruta en moto se truncó con una multa de la policía en el camino a Galle.


Día 12: Camino a Mirissa

En Ella, habíamos quedado con el chófer para que nos llevara a Mirissa, aunque se presentó su hermano. Esto parece un habitual entre los conductores cingaleses, pero mientras nos llevara nos daba igual.
En el camino nos paró a ver la cascada de Ravana a pie de carretera. Cuando subimos de nuevo al coche nos cobraron 50 rs por aparcar. Esto no nos volvería a pasar con los siguientes conductores, ya que comenzaríamos a negarnos a pagar tasas y suplementos no incluidos.
De aquí llegamos al Templo de Buduruwagala, salimos de la carretera principal para adentrarnos en un camino de tierra, sin asfaltar. Cuando llegamos a las taquillas estábamos solos y así es como visitaríamos este sorprendente lugar.

Templo de Buduruwagala - Sri Lanka
Templo de Buduruwagala
 La primera imagen nos dejó sobrecogidos a todos. Una enorme talla de Buda, saliendo de la roca junto con otras seis algo más pequeñas alrededor. Es un lugar que no podíamos dejar de mirar por el magnetismo que irradiaba.

Templo de Buduruwagala - Sri Lanka
Colosales tallas en el Templo de Buduruwagala
 
Nos marchamos volando, pues había que llegar al ElephanTransit Home en Udawalawa a las 12 del mediodía que es cuando dan de comer a los pequeños elefantes.
Ya os hablamos anteriormente de esta maravillosa experiencia, siguiendo las pautas del turismo responsable que nos da FAADA.
 

Elephant Transit Home - Sri Lanka 

Cuando terminamos esta emocionante visita nos dirigimos directamente a Mirissa. Cuando llegamos el conductor nos pidió 1.000 rupias más por llevarnos al primer templo y nos negamos en rotundo pues era una parada acordada con su hermano desde el primer momento.
En cuanto nos instalamos en el hotel Sunset, salimos a la playa.

Mirissa - Sri Lanka
Playa y chiringuitos en Mirissa
 Por fin podíamos pasear sin prisas, tomar cervezas en los chiringuitos de la orilla y cenar en la arena, mientras contemplábamos un atardecer maravilloso en un lugar idílico.

Mirissa - Sri Lanka
Atardecer en Mirissa
Cenamos en el Mirissa Eye, pescado fresco acompañado de patatas y ensalada, pero no pidáis el mojito pues está malísimo.

Día 13: Galle

Para ese día habíamos reservado dos motos para llegar hasta Galle, las alquilamos en el mismo hotel por 800 rupias el día.
Salimos dirección Galle pero comienzó a llover y nos refugiamos en una caseta de pescadores mientras escampaba. Algunos estaban reparando las redes, otros esperaban como nosotros.
Cuando seguimos la marcha vimos que en la playa había gente pescando sobre palos, en una imagen muy típica del país pero que ya no es real pues no se sigue pescando de este modo.

Galle - Sri Lanka
Antiguamente se pescaba sobre palos verticales
Éstos estaban colocados así para que los turistas hicieran fotos, previo pago, así que pasamos de largo, aunque hay que reconocer que es una de las fotografías más buscadas por los turistas por su belleza.

Nos lo estábamos pasando de miedo cuando dos policías nos dieron el alto y nos pidieron la documentación, que tranquilamente les dimos. Son nuestros carnets internacionales que se supone nos cualifican para conducir este tipo de vehículos.
Pero los policías no lo entendieron así, aseguraban que con el B solo podíamos conducir coches y que nos tenían que multar. Estuvimos un buen rato discutiendo, ya que esto no es así, y no sabemos si querían que les pagáramos a ellos directamente o qué, pero como sabíamos el procedimiento de pago de multa, porque uno de nuestros conductores pagó una al principio de nuestro viaje, les pedimos la sanción y nos fuimos a correos a pagarla. Lo malo es que se quedan con tu documentación y no te la devuelven hasta que vuelves al punto donde te han multado y les enseñas el justificante de pago. Yo no me quedé tranquila hasta que tuvimos los carnets de nuevo en nuestro poder. La multa fueron 2.500rs por conductor.
Una vez terminado el trámite les comentamos que íbamos a Galle, si nos volverían a multar. Nos dijeron que en su zona no, y algo intranquilos decidimos seguir adelante aunque ningún otro policía con el que nos cruzamos nos paró para revisar la documentación.

Galle - Sri Lanka
Cola para repostar
 Por fin llegamos a la preciosa Galle (se pronuncia Gol). En la entrada hay una tienda de recuerdos estatal Laksala (que Vero de Paco y Vero Travels nos había recomendado )y como compramos varios recuerdos les pedimos que nos guardaran las motos durante el resto de la jornada.
El centro histórico de la ciudad es patrimonio de la Humanidad. Tiene rincones con mucho encanto y la temperatura es muy agradable, así que disfrutamos muchísimo del paseo, olvidándonos del mal trago de las multas.
Accedimos por la bella Old Gate y paseamos hasta el Bastión Point Utrech. Era sábado y había muchas familias haciendo lo mismo que nosotros.

Galle - Sri Lanka
Bastión Point Utrech, sobre el que se levanta un bonito faro

Cerca del bastión se alza la blanca Mezquita de Rampart St.

Nos cruzamos con un chico que había vivido en España durante 14 años y nos recomendó comer en el Mamas Galle Fort. El rice & curry es abundante y está rico.
Galle - Sri Lanka
Rice and curry en Galle
Terminaríamos la visita contemplando preciosos hoteles coloniales y magníficos edificios como el Galle Fort Hotel, el Museo Marítimo o el Hotel Amangalla que fue residencia del gobernador holandés durante el S. XVII.
Galle - Sri Lanka
Calles coloniales de Galle
Merece la pena subir a lo alto de la muralla y terminamos nuestra ruta cruzando Main Gate, abierta por los británicos, para llegar hasta nuestras motos y salir hacia Mirissa.
Galle - Sri Lanka
Museo Marítimo Nacional en Galle
Regresamos sin contratiempos a la playa y pasamos la tarde en la piscina y disfrutando del descanso, el viaje se terminaba y queríamos atesorar estos buenos momentos.
El responsable del hotel se extrañó mucho de nuestra historia con la policía, incluso se ofreció a acompañarnos a comisaría y aclarar el tema, pero ni teníamos la multa ni el nombre o placa de los policías que nos habían detenido.
Aprovechamos para pedirle un transporte para el día que volvamos a Colombo. Lo cerramos en 10.000 rs, “todo incluido”, le insistimos esta vez.

Día 14 Mirissa

Al no atrevernos a salir con las motos pasaríamos el día en Mirissa, recorriendo sus playas y rincones más escondidos, contemplando a los pescadores (a los de verdad) faenando, leyendo o dándonos un chapuzón.
Mirissa - Sri Lanka
Playa de Mirissa

Comimos en el restaurante de nuestro hotel pescado y marisco fresco.

Mirissa - Sri Lanka 

Nos despedimos de Sri Lanka cenando en el sofisticado Zephyr Retaurant & Bar, en la misma arena, es algo más caro pero también es distinto. Comes con música ambiente, velas e incienso. Se puede negociar el precio del pescado que vas a tomar.

Mirissa - Sri Lanka 

Días 15-16 Viaje de regreso

El conductor contratado vino puntual y nos dispusimos a hacer el último y largo viaje por el país. Según íbamos pasando peajes el conductor nos iba pidiendo dinero y se lo dábamos de las 10.000 que habíamos guardado para él. Al llegar al aeropuerto le dimos el resto del dinero y no hubo ningún contratiempo.
Aquí comenzó un largo viaje, con parada técnica en Male, escala en Londres con cambio de aeropuerto incluido y por fin, en el primer avión de la mañana nos fuimos a Madrid.

Todo el viaje a Sri Lanka

Etapa 1: Anudharapura y Mihintale
Etapa 2: Sigiriya, Polonnaruwa y Mineriya
Etapa 3: Dambulla y Kandy
Etapa 4: el Hill Country - Nuwara Eliya
Etapa 5: Ella y alrededores

Otros:

Elephant Transit Home, un santuario real de elefantes
Dónde dormir en Sri Lanka: opiniones sobre nuestros hoteles

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