Visita al Casco Histórico de Zaragoza


Zaragoza está despuntando como destino turístico con nombre propio. Ha dejado de ser ciudad de paso para convertirse en una ciudad visitada y admirada por muchos viajeros y turistas, que descubren sorprendidos, una ciudad con muchos alicientes: arte, gastronomía, historia y mucha vida se dan cita en las calles de la ciudad.
Creo que esa es la impresión que se llevó Vero, del blog Viajar Code:Verónica, cuando vino a visitarnos. Zaragoza Turismo, le planteó un programa plagado de actividades y visitas interesantes y a nosotros nos dio la oportunidad de unirnos a ella en algunas de éstas para darnos cuenta de que algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad, hacía tiempo que no los visitábamos.
Así que ese fin de semana nos dedicamos a volver a conocer algunos de los emblemas de Zaragoza, como la Basílica del Pilar, la Catedral de San Salvador, el Centro Histórico o la Aljafería, entre otras cosas.
Visita guiada Casco Histórico Zaragoza 

Para conocer algo de historia, alguna anécdota y comprender mejor lo que estamos viendo, es interesante unirse a alguna de las visitas guiadas que Zaragoza Turismo ofrece en su Oficina de Turismo. Nosotros hicimos la Visita guiada al Casco Histórico a la que es posible asistir sábados a las 11 horas y a las 16.30h y domingos a las 11h según calendario.
La ruta comienza en la Oficina de Turismo con una explicación inicial, pero como comenzó a llover torrencialmente, corrimos a refugiarnos a la Basílica del Pilar y allí escuchamos la historia de este que es uno de los santuarios marianos más importante del mundo católico.

También se visita la Seo, aunque la entrada a la catedral se paga aparte, merece la pena, ya que es un magnífico ejemplo de mezcla de estilos, representando las tendencias medievales, renacentistas y barrocas de cada momento. Aunque su exterior no se queda atrás y es obligatorio detenerse en su lateral mudéjar, el muro de la parroquieta, y contemplar todos los fabulosos detalles de la decoración de esta maravilla gótico-mudejar.
Exterior La Seo - Muro de la Parroquieta
El lateral de La Seo, el muro de la Parroquieta es una muestra del virtuosismo mudejar aragonés.
La catedral aloja, además, un maravilloso museo de tapices que merece una visita pausada para contemplar las joyas que guarda.
La visita continua con una explicación más exhaustiva de la Plaza de las Catedrales, sus fuentes, edificios civiles y esculturas, para proseguir por las calles y plazas del casco histórico de Zaragoza, deteniéndose en la Plaza San Felipe y el magnífico palacio renacentista que preside la plaza, el palacio de los Condes de Argillo, actual Museo de Pablo Gargallo para concluir en el Teatro Romano poniendo fin a un recorrido interesante e instructivo, incluso para los zaragozanos.
Plaza de las Catedrales - Zaragoza

Otro lugar interesante es el Palacio de la Real Maestranza de Zaragoza que visitaríamos a la mañana siguiente.
El Palacio renacentista, conocido como casa de Miguel Donlope fue mandado construir por el jurista zaragozano que le da nombre, en el s. XVI siguiendo el modelo de casa-palacio aragonés. Esta visita nos dará la oportunidad de conocer la forma de vida de las familias nobles aragonesas y contemplar por dentro las estancias del palacio, declarado Monumento Nacional en 1931.
Palacio de la Real Maestranza Zaragoza
El alero es uno de los más bellos de los palacios aragoneses

En 1819 bajo el gobierno de Fernando VII se constituye la Real Maestranza de Zaragoza y se nombra Hermano Mayor al hermano del rey, Don Francisco de Paula, aunque la Maestranza de Zaragoza tenía derechos reales adquiridos desde tiempos de Fernando el Católico. Lo que hoy visitamos es la sede de la Real Maestranza de Zaragoza.

El último lugar al que llevaríamos a nuestra amiga Verónica sería al Palacio de la Aljafería.
Mezcla de estilos, de ocupantes y de usos: palacio Islámico en sus inicios, castillo cristiano hogar de los monarcas aragoneses en el medievo y posteriormente de los Reyes Católicos para finalmente convertirse en sede de las Cortes de Aragón.
Visitar su interior supone descubrir maravillas como las delicadas arquerías del pórtico norte o el soberbio Salón del Trono. Un escenario maravilloso cuya Torre del Trovador inspiró al mismísimo Verdi para componer una de sus obras más famosas.

 
Visitas guíadas:

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