Sur de Francia: Diario de Viaje en coche

Un viaje en coche a lo largo del Sur de Francia, adentrándonos en la turbulenta historia de la vieja europa y visitando los lugares más emblemáticos que ofrece el sur de este país. Paisajes, gastronomía, cultura e historia que descubriremos en los pueblos más bellos del sur francés nos acompañarán a lo largo de nuestro viaje.Diario de viaje, ruta en coche por el Sur de Francia

DÍA 1: PEYREPERTUSE, QUERIBUS, FONTFROIDE Y CARCASSONE
La zona del sur de Francia es rica en historia y en castillos. Uno de los alicientes más atractivos es la ruta cátara, que se adentra en esta turbulenta historia a través de las ruinas de fortalezas y castillos que salpican la región.
Dos buenos ejemplos son Peyrepertuse y Queribus. Muy cerca el uno del otro, se puede realizar su visita en una mañana.
Ambos con una situación privilegiada te regalan vistas espectaculares de las montañas nevadas y de la zona.
Peyrepertuse es una gran fortaleza, a la que se accede tras una exigente subida de unos 20 minutos por la montaña. Las ruinas del castillo nos trasladan a una época de guerras y en la que sus moradores debían estar alerta casi permanentemente, las murallas y su situación estratégica dan fe de ello.
El interior se recorre en una media hora, y subir hasta lo más alto termina de agotar a los poco entrenados.




Su vecino Queribus se divisa a lo lejos. Ya a sus pies, en el parking, se observa su silueta en lo más alto. La subida es moderada y más accesible y su recorrido es más corto. Posee una sala con un espectacular ventanal y el paisaje vuelve a ser prodigioso. Fue frontera del Reino de Aragón, hasta que Francia lo anexionó a su reino. (Entrada 5.50€)

Tras los castillos, visitaremos la Abadía de Fontfroide, con un maravilloso claustro que su actual propietario ha conservado, a pesar de haber restaurado otras salas del monasterio para darles usos más cotidianos. En invierno se pueden visitar estas estancias convertidas en salones, cocinas y comedores de lujo, en verano se pueden alquilar y no está permitida la visita.




El refrectorio y la sala capitular también se conservan tal y como podía verse en la edad media.
Recomendable la visita guiada con audioguía. (Entrada 9€ incluye audioguía)
Nuestro día terminará en Carcassone, dormiremos en el B&B Coté Cité que reservamos hace un par de días, donde dejamos nuestro equipaje y salimos rápidamente a ver atardecer al lado del canal, con la ciudadela como fondo. Los colores son maravillosos, las fotos inmortalizan este bonito momento.
Cenaremos en el Auberge du Madame Carcas, adonde llegamos tras callejear en la más absoluta soledad por las calles de la ciudad medieval. El ambiente es sobrecogedor: la oscuridad, el silencio, un gato que se cruza en nuestro camino… somos afortunados por poder ver así esta preciosa ciudad Patrimonio de la Humanidad, ya que en temporada alta es casi imposible pasear por sus calles sin tropezarte con la avalancha de visitantes que cada año hacen su parada en la Citadelle.
 
DÍA 2: CARCASSONE, CASTELNAUDARY, GAILLAC, ALBI
Por la mañana seguimos prácticamente solos paseando entre callejuelas medievales. Nuestra visita comienza, después de una parada en turismo para recoger algún plano, por la Basílica de Saint Nazaire, enorme con sus tres naves y sus coloridas vidrieras, es uno de los pocos ejemplos que mezcla románico y gótico del sur de Francia.




Después nos vamos a visitar el palacio Vizcondal: un impresionante ejemplo de arquitectura medieval restaurada en el S. XIX.
Podemos recorrer todavía, parte de su doble muralla y ver como se defendía de sucesivos ataques visigodos, sarracenos y francos.
Si queréis conocer más detalles sobre Carcassone, Viajar Code: Verónica tiene un artículo muy completo sobre la ciudad.
Cogemos nuestro coche para ir a Castelnaudary, la tierra donde mejor preparan los Cassoulet. Y para ello elegimos la Maisson du Cassoulet, donde probamos dos buenos y consistentes platos para tomar luego rumbo a Gaillac.
A pesar del GPS nos perdemos un poco por el camino, pero nos va guiando por bellas postales de la campiña francesa, con sus granjas perdidas y sus ovejas y caballos salpicando el paisaje.
El pueblo de Gaillac es un conjunto histórico con muchos palacios y con una gran abadía: Saint Michel.
Después de este paseo tomamos el camino hacia Albi y nuestro GPS nos guía directos a la casa de Madamme Tiger. Una acogedora habitación con cocina nos espera.
El día termina con un paseo nocturno por el casco antiguo de Albi, declarado el 31 de julio de 2010 patrimonio mundial de la Unesco.
DÍA 3: ALBI- AMBIALET- BROUSSE LE CHATEAU
La visita turística comienza en Saint-Salvi que nos recibe a su entrada con un precioso claustro gótico-románico, un remanso de paz y frescor.
Callejeando por el casco histórico nos damos cuenta de que esta ciudad es una joya. Las casas de ladrillo rojo y las callejuelas, restauradas entre 2004 y 2005 nos llevan hasta la imponente catedral de Santa Cecilia.
Impresionante por ser la mayor catedral de ladrillo del mundo, por ser una obra maestra del gótico meridional, por sus órganos, los más grandes de Europa con más de 3.000 tubos, por la galería del coro, con innumerables estatuas policromas y motivos góticos delicados.
A la salida pasamos por el Palacio de la Berbie y sus jardines y luego nos vamos al mercado cubierto donde compramos algo de vino y queso de la zona.
Cruzamos al otro lado del Tarn para obtener una bonita vista de la ciudad, con sus edificios y puentes reflejados en sus aguas.




La vuelta la hicimos cruzando por el Pont-Vieux testigo de 1.000 años de historia para buscar un lugar donde probar la gastronomía del lugar. Lo haremos en el Ambroise donde probaremos las tripas al azafrán.
Cogimos el coche y fuimos a Ambialet un pequeño pueblo a orillas del Tarn ubicado en un meandro, para después llegar hasta Brousse le Chateau, medieval, pequeño, pero con un castillo en lo alto que hace de su estampa una autentica belleza.


 
DÍA 4: PUEBLOS MEDIEVALES – TOULOUSSE
Dejamos Albi para poner dirección a Cordes Sur Ciel. El pueblo es precioso, con muchas cuestas pero su visita merece mucho la pena. Las calles, los palacetes… todo en un entorno muy bonito.

Después llegamos a Penne  y a Puycelci, otros dos pueblecitos medievales con mucho encanto, a lo que se añade que estamos prácticamente solos.

Penne y su castillo colgado del abismo
A la vuelta nos damos cuenta de que hemos tenido un pequeño percance, hemos pinchado, pero por fortuna todo queda en una anécdota pues podemos reparar nuestra rueda en Lisle sur Tarn, que es un pueblecito un poco más grande, y mientras lo hacen visitamos el pueblo.
De aquí partimos hacia Toulousse, donde hemos reservado un hotel cerca de la estación, más económico y no muy alejado del centro, con parking para poder dejar el coche. Se trata del Hotel D’Orsay, ofrece lo que se espera de él: comodidad, limpieza y a un paseo del centro. El parking cuesta 7€ y el desayuno no está mal.
Por la tarde aún tuvimos tiempo de visitar el Convento de los Jerónimos (3€ la entrada), que para lo que te dejan ver no merece mucho la pena, la plaza del Capitolio y la extraña Catedral de Saint Etienne, con añadidos y diferentes estilos que la componen.

DÍA 5: TOULOUSSE – ROCAMADOUR – SARLAT
La visita a Toulousse continúa a la mañana siguiente. Volvemos a la Plaza del Capitolio y paseamos hasta la Catedral de Saint Sernin. El casco histórico es muy bonito y está muy bien restaurado.

Cruzamos al otro lado del río para ver las vistas y volver por el puente viejo. Callejeamos hasta el hotel para tomar rumbo a Rocamadour.
Antes de subir al santuario comemos en el pueblo medieval, que es una calle comercial llena de tiendas y restaurantes que en temporada alta debe de estar abarrotada.
Rocamadour es un lugar de peregrinaje, cuya devoción nace con el descubrimiento del cuerpo preservado de un ermitaño.
El acceso al santuario se realiza por la Gran Escalinata, ahora en reconstrucción, así que tenemos que tomar un escarpado camino que a más de un peregrino echaría para atrás. Ya en el recinto se puede visitar la Capilla de Notre-Dame, que alberga una virgen negra del siglo XII, la basílica de San Sauver, el lugar donde se descubrió la tumba de San Amador y la Capilla de San Miguel, a la cual entramos gracias a una señora que tiene las llaves y nos ofrece una visita gratuita y guíada.



Sobre el rosetón de la entrada a la capilla de Notre-Dame, en lo alto de la roca está clavada la espada de Roland.
De nuevo en el coche nos dirigimos a Sarlat la Caneda,  donde vamos a pasar dos noches. Se trata de la capital del Perigord Negro. Es una ciudad medieval del s. XIII que hoy en día es una de las ciudades monumentales más bellas de Francia.
Desde su catedral, hasta sus palacetes, pasando por callejuelas y rincones bellísimos, la ciudad nos sorprende a cada paso. La verdad es que es una maravilla.


Por fin, llegamos a La Maison du Notaire Royale. Monumento histórico que alberga un alojamiento con encanto.



DÍA 6: BEYNIAC – CASTELNAUD – LA ROQUE GAGEAC– DOMME – LA ROQUE DE S. CRISTOPHE – SARLAT
Hoy toca ruta de castillos y pueblos del Perigord acompañados siempre por el río Dordoña.
El primero en la lista es Beyniac y su castillo feudal. Recorremos su interior reformado, con unos pocos muebles como decorado y vemos bonitas vistas del valle y de los “Chateau” que inundan la zona.


El pueblo es también muy pintoresco y la subida al castillo por sus callejuelas empedradas es dura, pero ya nos estamos acostumbrando. Como también nos hemos acostumbrado a ver casi todo en la más absoluta soledad.


Después vamos a Castelnaud de la Chapelle. Otro imponente castillo restaurado que aloja un didáctico museo de armas medievales, con cañones, ballestas, espadas, armaduras… También hay catapultas a tamaño natural y por supuesto el Dordoña a sus pies.
Este río fue la frontera natural entre Francia en Inglaterra en la Edad Media y estos dos castillos fueron sucesivamente tomados por unos y otros.
Finalizada esta visita vamos con el coche hasta la Roque Gageac. Un pequeño pueblo cuya única calle principal discurre adosada a una gran roca y del otro lado el río Dordoña. Desde aquí se pueden hacer fotos muy bonitas y en temporada recorrer algún tramo del río en Gabarra.

El último pueblo de la ruta es Domme. Otra de las joyas del Perigord Negro.
En una de las puertas de entrada a la ciudad, se alojó en la Edad Media una prisión, donde estuvieron muchos caballeros templarios antes de la desaparición de la orden del Temple.
Como vamos bien de tiempo, decidimos sobre la marcha, visitar la ciudad troglodita de la Roque de S. Cristophe. Una apertura natural en la roca que ha alojado al ser humano desde la Prehistoria con los Neardenthales como sus primeros huéspedes, hasta la Edad Media, época en la que vivió su mayor actividad.
En Sarlat, por la noche cenamos en LE PETIT MANOIR y degustamos las delicias de la zona, (queso, pato y vino)
DÍA 7: SARLAT – BERGERAC – MONBAZILLAC
Es sábado por la mañana y toca mercado en Sarlat. Por supuesto tenemos que llevarnos a casa las delicatesen de la región. Ya desde la ventana donde tomamos el desayuno podemos ver la animación del mercado y justo al salir nos tropezamos con los puestos de productos frescos que se exponen. Dentro de la iglesia de Santa Marie hay un mercado cubierto que abre todos los días.
Después de llenar el coche con queso, foie y vino, partimos hacia Bergerac.
Es una ciudad más grande y sólo guarda su encanto en el centro histórico, restaurado, como siempre de forma armoniosa. Paseamos por sus calles y llegamos hasta las estatuas del célebre Cyrano y a la preciosa plaza Pélissière.
La Maison du Vin está cerrada así que nos vamos a comer al SAINT JAQUES que resulta ser una grata sorpresa por su comida y por su precio.
Finalizamos aquí y nos vamos a Monbazillac, muy cerquita de Bergerac. Es un pequeño pueblo rodeado de viñedos y salpicado de Chateaux. Muchos cerrados al público por estas fechas, pero aún así tenemos la oportunidad de catar algún tinto de la zona y el famoso vino blanco de Monbazillac.
Agotados tras este largo día con la agenda apretada, vamos a descansar a la encantadora MUSCADELLE. Un B&B regentado por una pareja inglesa que ha hecho de la Dordoña su hogar.
DÍA 8: MONBAZILLAC – SAN SEBASTIAN – FIN DEL VIAJE
Nuestro recorrido ya llega a su fin y después de una noche reparadora en medio de los viñedos por las Landas, ya camino de España.
Y ya después de comer llegamos a San Sebastián donde terminaremos el viaje con una visita a una de nuestras ciudades favoritas, un paseo por la Cocha, el monte Igueldo, el casco viejo donde tapeamos hasta la saciedad en el Portaletas, el Tamboril y en el Goiz Argi, donde probamos sus famosas brochetas de gambas.
 Y por fin un descanso en el Hotel Arrizul Gros. Se trata de un pequeño hotel totalmente reformado, muy correcto y limpio, con un personal atento.
Ponemos fin así a nuestro viaje, ha sido una grata sorpresa descubrir estas regiones de Francia tan desconocidas para nosotros y sin embargo tan cercanas a nuestra casa. Los paisajes, los castillos, los pueblos medievales, su comida, su vino…  todo ha sido perfecto. Es un lugar muy recomendable para visitar, que además está muy preparado para que los niños disfruten de las visitas a los castillos y museos, con muchas actividades de entretenimiento para ellos.

También, si os gusta hacer deporte, los alrededores de los pueblos donde nos alojamos son muy agradables para practicar por ejemplo, el running, como hicimos nosotros.
Espero que podáis aprovechar nuestras experiencias y os animamos a viajar al Sur de Francia, es una zona que sorprende y con infinidad de atracciones para el viajero.

Todos los comentarios sobre alojamientos y restaurantes podéis encontrarlos en la entrada: DORMIR Y COMER EN EL SUR DE FRANCIA
 

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