20 de octubre de 2013

Un #ReservingTrip en Ainsa


 
Estábamos en el corazón de África, en Tanzania, cuando un día, el primero en que conseguimos conectarnos a internet tras muchos días incomunicados, nos encontramos una "misteriosa" invitación en nuestro buzón de correo, por parte de centraldereservas.com, para pasar un divertido fin de semana en Ainsa, no nos lo pensamos dos veces.
En primer lugar, porque Ainsa es uno de los pueblos más bellos de Aragón pero además, si te promenten un fin de semana para partirte de risa ¿quién puede resistirse? Así que aceptamos la propuesta.
No sabíamos lo que nos esperaba, el programa era muy hermético, pero nos seguían contagiando el buen rollo y la diversión correo tras correo. Solo nos quedaba esperar y dejarnos llevar.


#ReservingTrip Día 1

Eran las 19:30 cuando aparcábamos el coche en el parking del castillo de Ainsa y nos dirigimos caminando hasta la plaza, donde habíamos quedado con los organizadores del viaje. Nos acompañaba Antonio de Naturaleza y Viajes que había hecho el trayecto desde Zaragoza con nosotros.
Hay que ser muy observador para darse cuenta de que todos los arcos son diferentes entre sí

Pronto reconocimos a Helena y Cintia de Mi Maleta y yo que ya habían llegado hace un rato y se habían acomodado en el hotel.

 

Un hotel

El hotel elegido, el Hotel Los Arcos, es un alojamiento con mucho encanto situado en la imponente Plaza Mayor de esta preciosa ciudad medieval. Decorado con gusto, mezcla elementos tradicionales con mobiliario moderno de forma armoniosa. Resulta un lugar muy acogedor con unas vistas al Río Cinca y a la Peña Montañesa que quitan el aliento.

Vistas de lujo desde el Hotel Los Arcos

 

 El encuentro

Después de dejar nuestras cosas, bajamos ansiosos por empezar este, que prometía ya ser un fin de semana increible, ya solo el entorno que nos rodeaba lo era.
Bajamos con Helena, Cintia y Antonio a tomar unas cervezas y pronto se fueron incorporando Xipo y Vero e Inés y Yurka así como la gente de centraldereservas.com, incluso se nos unió Ricardo, el máximo responsable y cerebro de toda esta aventura. Alejandro y Cristina  de Ahora toca viajar llegarían un poco más tarde.
Cenamos en la terraza de una pizzería en la misma plaza y el misterio sobre el fin de semana seguía latente... no nos desvelaban nada, aunque parecía que las previsiones del tiempo, nada halagüeñas, hacían a los organizadores plantearse un plan B.
Nos tomamos unas copas en L'Abrevadero donde probamos la Pirineos Bier y algunos gin tonic de diseño, y emocionados todos nos fuimos a descansar. Estábamos ansiosos por descubrir qué nos depararían los próximos días.... aunque los truenos no dejaron descansar a todos por igual.

 

#ReservingTrip Día2

En la bodega del hotel, han acondicionado un coqueto comedor que sirve como salón de desayunos. Un desayuno consistente, nos puso las pilas para afrontar un nuevo día, mientras apostábamos qué actividades haríamos hoy.
Obligué a todos mis compañeros no aragoneses a que probaran la Trenza de Almudevar que nos ofrecieron para desayunar, que es uno de mis dulces preferidos, y con energías renovadas y mucho ánimo salimos al encuentro del resto de la expedición.
Allí se presentaron los responsables de TT Aventura, una agencia que organiza actividades en la zona y que llevan un montón de años. No en vano, hace 10 años ya que nosotros mismos hicimos un rafting con ellos por el río Gállego. La incógnita se iba desvelando poco a poco... ¡íbamos a visitar la Cueva de los Osos en Tella!

 

Camino a la prehistoria

Así que en sendas furgonetas nos acomodamos todo el equipo y en un viaje no muy largo llegábamos a este pueblo de la comarca del Sobrarbe que alberga el museo de La Cueva de los Osos en la "Casa del Molino". Parada obligada antes de adentrarse en la caverna, para comprender mejor lo que íbamos a ver.

El esqueleto del oso cavernario nos recibe al entrar en el museo
La iglesia románica de Tella, una joya del Sobrarbe aragonés
Otro corto viaje en coche y llegaríamos a la senda que da acceso a la cueva. Una sencilla subida de unos 10 minutos, que nos regalaba maravillosas vistas del valle nos llevó directos al agujero de entrada.
Nos equipamos con unos cascos y frontales, en un principio nos pareció un poco exagerado, pero los golpes en la cabeza que iban sonando a lo largo de la visita nos desevelaron la utilidad de estos cascos protectores. 
Pasamos caminos resbaladizos, subidas un tanto costosas y tras algún coscorrón que otro (que nuestras protecciones soportaban mejor que nuestras cabezas) nos situamos al final de la gruta donde está el yacimiento de huesos de los osos de las cavernas. Según las investigaciones que nuestro guía nos relataba, los osos no murieron allí sino que sus huesos han sido arrastrados hasta allí.
Lo mejor de la visita, sin duda, es adentrarse en la cueva e intentar mantenerse en pie.

Acceso resbaladizo hasta el yacimiento
Antes de comer hicimos una parada relámpago en el Dolmen de Tella, un sepulcro megalítico.

Terminada esta visita, ahora sí,  fuimos a comer una comida casera y consistente a Lamiana, nuestros estómagos rugían como osos cavernarios a estas horas de la tarde ya.
Cuando volvimos a Ainsa y mientras algunos se iban a descansar, otros nos fuimos a dar una vuelta por el pueblo, entrar en su magnífica iglesia románica y tomar unas cuantas fotos para el recuerdo.

Las vistas de la torre ofrecen un imponente panorama
El pequeño claustro invita al recogimiento
La Iglesia de estilo románico fue restaurada durante el siglo pasado, al igual que su torre. Si algo tiene de original el templo es su claustro irregular, que aprovecha el sitio disponible. De gran belleza es también la cripta, iluminada con luz tenue unas escaleras junto al altar mayor dan acceso a este pequeño espacio escondido.
A la vuelta de cualquier esquina se esconde un bonito rincón
Y sin cambiarnos ni tomarnos un descanso, nos fuimos a las puertas del Eco Museo, punto de encuentro para la próxima cita.

 

El Eco Museo

Visitamos este museo ubicado en el Castillo de Ainsa, que dedica sus esfuerzos a la conservación del ecosistema de la zona, en especial, a la recuperación del quebrantahuesos, desarrollando proyectos de protección y sensibilización. Por último, terminamos en un tunel que  acoge a varias especies de aves que no han podido ser devueltas a la libertad porque sus heridas han dejado secuelas graves que les impiden volver a llevar su vida de manera independiente.
Sobre todo heridas de perdigones, envenenamientos, electrocuciones... que las han dejado mutiladas de por vida.
El tunel sirve para que podamos observar a los animales que aquí viven sin molestarlos ni perturbarlos con fotos o ruidos estridentes.
Triste destino para estas aves majestuosas que no se merecen terminar así, y éstas que vemos aquí son las afortunadas que han podido encontrar un lugar donde terminar sus días, rodeadas de cuidados y de gente que se preocupa por ellas.

 

¿El Reserving?

Volvimos al salón de actos del museo, donde Ricardo nos esperaba para mostrarnos un poco de su empresa y su Reserving.
Lo primero que nos llamó la atención son sus comienzos, como ganadero. Las ya famosas vacas, son las que sirvieron para sostener la idea de este emprendedor aragonés.
Pero si curiosos son los incios de Ricardo y de su compañía, con sede en Ainsa, más nos dejan boquiabiertos su política de personal. Selecciones ciegas, equipos de trabajo horizontales, un preparador físico (que resulta ser mi fisioterapeuta de cabecera, así de pequeño es Aragón) o clases de yoga para empleados... con estas ideas punteras la empresa está triunfando, crece a un buen ritmo, escuchando a sus empleados y también a sus clientes.
Mientras escuchábamos a Ricardo y veíamos las divertidas campañas de publicidad que habían ideado, oíamos en el exterior una tormenta que se cernía sobre la villa.  Parecía que iba a trastocar la siguiente actividad.
Cuando estábamos terminando, tres misterioros personajes se presentaron en el salón de actos. Cubiertas con túnicas negras no adivinábamos quien podía esconderse tras las enormes capuchas.

 

Un citytour loco

 Y como un huracán de locura y vestidos de colores, aparecieron ante nosotros las Encantarias, unos seres mágicos aragoneses que nos llevarían a recorrer el pueblo con mucha gracia, color y sobre todo, haciendonos reir y disfrutar a cada paso.
La tormenta paso por fortuna y salimos al aire libre.
Historia, costumbres de la comarca, detalles ocultos en la arquitectura medieval de Ainsa, fiestas y festivales... estas hadas desgranaban poco a poco ante nuestros asombrados ojos, maravillosas historias, mezcladas con leyendas y mucho humor.

Las alocadas Encantarias nos enseñaron Ainsa de un modo diferente
 Nos llevaron volando, literalmente, como pudisteis leer en un tweet que escribí en directo, por todo el pueblo ante los ojos asombrados de la gente y terminamos todos bailando al son de su música en una de las placitas del casco histórico. No puedo sino dejar de recomendar esta aventura a todos los que visiteis Ainsa, niños y mayores serán protagonistas de una divertida visita cultural.
Pero teníamos que correr, se nos había hecho tarde para la cena....

 

Una cena de diseño

Varias personas me habían hablado de El Callizo, un restaurante ubicado en la misma plaza Mayor, pero aun no habíamos tenido la oportunidad de probar sus platos, así que, cuando nos dijeron que este era el restaurante elegido para la cena, no cabía en mi misma de gozo.
Sólo os contaré que fue una cena original, mágica y teatral, una mezcla de sabores, ilusionismo y espectáculo que los camareros representaban ante un  auditorio de bloggers maravillados.

La trucha del Cinca con tintes del Perú, México y Japón
Pero si quereis saber lo que allí aconteción, en la sección de gastronomía hemos dedicado una mención especial a este restaurante aragonés, de gran calidad y buen precio.
Después de disfrutar como niños, riendo, comentando y tomando muchas fotos a todos los platos, terminamos la noche, una vez más, con los alquimistas del S.XXI, tomando unos gin tonics en L'Abrevadero.

 

#ReservingTrip Día3

El fin de semana llegaba a su fin. Nos reunimos todos en el salón de desayunos por última vez ya con nuestras maletas preparadas para dejar esta increíble villa medieval.
Hoy visitaríamos las instalaciones que centraldereservas.com tiene en Ainsa.
Como ya anticipábamos, el lugar es tan original como nos habían hecho ver. Una gran casa de dos plantas, rodeada de jardines y del imponente paisaje pirenaico. Con árboles frutales y gatos asomándose a las ventanas.

 

La despedida

Todos éramos conscientes ya de que esto llegaba a su fin. De que algunos de nosotros teníamos un largo camino por delante, pero no queriamos marcharnos de allí sin conocer a las que fueron el sustento económico de los inicios de la compañía. Las vacas que Ricardo ha mantenido hasta hoy, como símbolo de su historia personal y, como nos hizo ver también, porque quiere a estos animales.
Curiosas sobre todo, nos observaban igual de interesadas que nosotros en ellas y por supuesto, posaron ante nuestras cámaras habituadas ya a ser retratadas por prensa, revistas y medios de comunicación que se han hecho eco de la idiosincrasia de la empresa.

Así de presumidas posan las vacas ante nuestras cámaras
Tristes, pero muy contentos por lo que habíamos vivido, comenzamos a decirnos adios. Nos marchábamos felices pues había sido un fin de semana increible, pero además, en nuestro caso nos llevábamos nuevos amigos en las maletas.



14 comentarios:

  1. Un gran fin de semana y en buena compañía.... ¿Repetimos??

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  2. Muy bueno! esperemos que os sigan llamando más veces...

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    1. Y que tu nos acompañes, Jaime.
      Un besazo,

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  3. Hola Cool.

    Fue un verdadero placer conocerte en persona después de tanto tiempo disfrutando con las andanzas que nos contabas a tus lectores en tu estupendo blog de viajes, para mí, de lo mejorcito de todo el país.

    Fantástico fin de semana en Ainsa. Sin duda repetiría encantado con todos lso compañeros bloggers.


    Un abrazo enorme pa tí y pa B.

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    1. Vaya piropos blogueros que nos echas ;-)
      Nos lo hiciste pasar genial con tu compañía. Esperamos poder verte pronto de nuevo.
      Un abrazo a ti y a la familia

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  4. Pasamos un fin de semana genial. Desde luego, hay que repetirlo. Además, me alegré un montón de conoceros por fin en persona.
    Las Encantarias de lo mejorcito del finde. Me reí muchísimo.
    Un saludo ;)

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    1. Helena, un placer que voláramos juntas, lo pasé genial y me encantó conoceros. Sois aun mejor en persona.
      Un besazo

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  5. Estupendo fin de semana a todos los niveles y encima en buena compañía!! Enhorabuena por ese blogtrip. Un abrazo,

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    1. Es verdad, fue un fin de semana de lujo en todos los sentidos.
      Besos,

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    1. La verdad es que fue un fin de semana muy divertido.
      besos,

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  7. Se nota que estuvo bien el finde!! A mí me habría gustado ir, y entrar en esa cueva del oso cavernario! Con lo que me gusta a mí la Prehistoria!!!
    Saludos

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    1. Pues ya sabes M.C. cuando vengas por el Pirineo una vistia a la cueva de los osos!!!
      besos

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