Fin de semana en Berga

Berga, la capital del Berguedá, es una ciudad con un casco antiguo que invita a perderse por sus callejuelas y que celebra cada año, la víspera del Corpus, La Patum, fiesta que ha sido declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Así que cuando nos surgió la oportunidad de visitar la zona ni lo dudamos y nos pusimos en marcha hacia la comarca del Berguedá. Zona desconocida para nosotros pero que nos dejó asombrados por su belleza natural y cultural.
Si nos escapamos por España, elegimos alojamientos petfriendly e intentamos viajar con nuestros perros. Así todos disfrutamos de la naturaleza y de unos días fuera de casa. 
Cuando Berga Resort nos propuso probar sus instalaciones durante un fin de semana, vimos que cumplía este requisito. 
Se trata de mucho más que un camping, un complejo para disfrutar en familia de unas instalaciones de lujo. 
Nos alojamos en uno de sus chalets con magníficas vistas a las montañas y al pueblo de Berga. Están acondicionados para 6 personas, con cocina equipada, baño completo, tv y hasta una caseta para los perros en el exterior.
Hay una habitación con dos camas, otra habitación con literas y un altillo donde pueden dormir dos personas más. 
Poco pudimos disfrutar de las instalaciones del resort pero por lo que pudimos ver, la piscina, las pistas para practicar deporte o el parque infantil eran de lujo. Hemos visitado muchos campings, desde que éramos pequeños y este es muy superior a lo que se ofrece en un camping estándar. 
Sí que nos dimos el capricho, la tarde del sábado que salió lluviosa, y nos recreamos en el circuito termal: 90 minutos de relax y evasión, dejándonos llevar por las diferentes zonas de la instalación, piscinas con chorros de agua, saunas y duchas que nos dejaron como nuevos.
Foto cedida por Berga Resort. Circuito de Aguas
Además, el poder dejar tranquilamente a los perritos dentro del bungalow es un problema menos para los propietarios de mascotas. Están como en casa, cómodos y en un lugar que sabes que no les va a pasar nada, ni golpes de calor, robos… mientras acudimos a los sitios donde no se les permite entrar. 
Lamentablemente en España todavía son muchos. A parte de poder dejarlos dentro chalet, hay un área vallada y cerrada con llave, equipada con una caseta de perro para que puedas dejar allí a los de tamaño más grande, si no quieren quedarse encerrados. 
Si tenemos que ponerle un pero al lugar es que no facilita el turismo nacional. Toda la información, folletos e indicaciones están únicamente en catalán y para nosotros algunas cosas eran difíciles de comprender. Esto nos ha pasado durante todo el fin de semana en la comarca, nos ha sido complicado, por no decir imposible, encontrar algo en castellano, indicaciones, información en los puntos turísticos, etc. En la Oficina de Turismo, por otro lado, nos atendieron de maravilla y nos facilitaron información de todo el lugar y más.
El Resort es un buen centro de operaciones para visitar la zona del Berguedá. Nosotros comenzamos la mañana subiendo hasta el Santuario de Queralt, el tercero de Cataluña, con un templo neoclásico y una cueva donde la tradición cuenta que apareció la imagen de la Virgen. Hay multitud de caminatas y senderos para descubrir la zona y con unas vistas maravillosas.
El Camino de los Bons Homes (189 km), la ruta de migración cátara durante la Edad Media, se inicia aquí mismo y concluye en Montsegur, ya en Francia, lugar donde resistieron los últimos cátaros. 
El catarismo, fue una secta cristiana que fue declarada herética por la iglesia de Roma y perseguida hasta su exterminio. 
Otra visita muy interesante es la Iglesia pre-románica de Sant Quirze y el Puente Medieval de Pedret que cruza el Llobregat.
El casco antiguo de Berga, pasear por su calle Mayor y la Plaza de Sant Pere, acercarse a ver el gran mural dedicado a la Patum, merece la pena.

El pueblo estaba preparándose para el evento más importante del año, La Patum, y estaba engalanado anticipando lo que vendría la próxima semana. Una fiesta de origen ancestral que se celebra en sus calles medievales. Se trata de una escenificación sacrohistórica derivada de las antiguas representaciones de teatro religioso y medieval, que aglutina también antiguas celebraciones paganas. Algunos de los personajes nos recordaban a los Gigantes y Cabezudos de Zaragoza, con un mismo origen medieval.
Además tuvimos la enorme suerte de que el domingo se celebraba en esta localidad la Fiesta de los Cuatro Fuets y antes de poner camino de regreso a casa fuimos a la Plaza de Sant Pere a ver esta imponente representación. Para nosotros, que no conocemos apenas nada de los Castellers nos pareció algo increíble, nos puso los pelos de punta y nos dejó realmente impresionados.
La música, el ambiente, la emoción que se respira, es algo único. Vimos a los castellers de Berga, de Barcelona y  de Villafranca levantar sus castillos hasta alturas imposibles. Mirábamos asombrados todo lo que sucedía a nuestro alrededor y fue una suerte que en la recepción, cuando hacíamos el check-out nos insistieran para que fuéramos pues la experiencia fue irrepetible. 
Ha sido un fin de semana realmente divertido y completo y seguro que repetiremos para profundizar más en la zona.

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