Un pedacito de París: Notas de tres generaciones


París, conocida como la ciudad del amor, de la luz... un lugar donde enamorarse y perderse, pasear sin rumbo y disfrutar con todos los sentidos.
Estos son mis rincones favoritos de una ciudad que por más que visites, siempre te ofrecerá algo nuevo.

Qué ver en París

La primera vez que llegué a París, tenía 18 años, pero el recuerdo más fresco, más impresionante que guardo es la imagen de la Sainte Chapelle. No estaba en la ruta turística que mis padres habían preparado, pero yo les dije que quería ver ese lugar del que había visto fotos maravillosas en mi clase de Historia del Arte... y todos quedamos absolutamente fascinados.
Hay que sentarse y contemplar sosegadamente las escenas relatadas en las vidrieras
Es la búsqueda de la luz celestial del gótico llevado a su máxima expresión. Los muros ceden su lugar a vidrieras de 15 metros de altura, que llegan hasta la misma bóveda. Puedo decir que, cuando volví años después, la sensación fue la misma.
Algunos domingos la visita es gratuita.

Notre Dame es otro de los recuerdos que guardo bien frescos en mis retinas de mis dos visitas.
Situada en su corazón, tanto geográfica como metafóricamente, es otra joya del gótico francés, reconstruida en el s. XIX porque durante la Revolución fue espantosamente saqueada.
Al atardecer la catedral muestra tonos dorados

Pero, ¿sabéis que es lo que más me gusta de la catedral? Su galería de quimeras.
Las quimeras que colocó Viollet-le Duc sirven para espantar el mal

Que fueron colocadas por el arquitecto que dirigió la restauración decimonónica, pero que son espantosas y atrayentes a partes iguales.
A las torres se puede subir con la tarjeta de museos y monumentos de París y es algo que no hay que dejar de hacer. Si pensáis visitar el Louvre y el Museo de Orsay ya sale rentable este abono.
Estas torres son idénticas y la torre sur alberga la campana Emmanuel que pesa 13 toneladas.
Y hablando de museos... puede ser un tópico pero hay que visitar el Louvre y mi favorito, el Museo de Orsay.

El Musèe du Louvre alberga piezas y colecciones de incalculable valor. Así que es útil organizar la visita en base a las obras que te interesa contemplar, ya sea la Venus de Milo, la Victoria de Samotracia, la balsa de Medusa o por supuesto, la Gioconda. Porque querer abarcar todo es imposible y te puede llevar al agotamiento y lo que es peor, a la desidia.
La pirámide se ha integrado en el Louvre como parte misma de él
Para evitar las interminables colas, el abono de museos es útil, también se puede madrugar para intentar ser los primeros de la fila.


Pero el encanto del Musèe d'Orsay es incomparable. La magnífica colección de obras impresionistas que acoge, hace que el tiempo pase en un suspiro.
Pero no solo son joyas lo que alberga, el edificio en sí es una de ellas, una de las más destacadas.
Se trata de una antigua estación de tren completamente remodelada. Ésta se construyó para la Exposición Universal de 1900 y el 1962 Orson Welles rodó aquí una película. Por fortuna, a mediados de los setenta las autoridades de la ciudad tuvieron la brillante idea de transformarla en lo que hoy es uno de los museos más bonitos del mundo, por dentro y por fuera.

Joyas del arte en todos los rincones de la antigua estación
Nuevamente podemos ahorrarnos las largas filas utilizando el abono.
Largas colas a las puertas del museo
Mi abuela, que visitó mucho antes que yo la ciudad, me relató con tanta pasíon su paseo en barco por el Sena, que decidimos emular su momento contratando las excursión con las Vedettes du Pont Neuf, en la Île de la Cité.
Me contó como por la noche la ciudad era mágica y cómo el río discurre por todos los monumentos importantes de París, iluminados.
Así que repetimos el momento mágico de mis abuelos y a nuestra vuelta pudimos contarle a ella cómo fue y lo escuchó, con los ojos brillando de emoción por los recuerdos que le venían, todavía muy frescos.
París se muestra aun más romántico por la noche

Otro de mis paseos favoritos y destacados es un recorrido por Montmatre. Un barrio unido a la cultura de final del s. XIX y principios del XX, definición perfecta de lo bohemio y la plaza du Tertre todavía está abarrotada de artistas  callejeros, dando fe de lo que fue.
Aunque es verdad que las hordas de turistas y restaurantes hacen que el encanto del lugar se reduzca considerablemente.
Aun así debemos ir y contemplar una de las estampas más fotografiadas de París. El blanco Sacré- Coeur, que se alza majestuoso en el punto más alto de la ciudad, regalando vistas magníficas. Aunque es difícil volverse pues ello significa dejar de contemplar su magnífica  silueta.
La blanca fachada de la basílica segrega calcita cuando se moja

Por supuesto, en este paseo es de obligatoria parada el Moulin Rouge, el cabaré más famoso de la belle epoque, que escandalizó y atrajo por partes iguales a los ciudadanos de la época.
El que fue el salón de baile del s. XIX inspiró obras de Renoir y Van Goh entre otros

Aunque el paseo más apacible, más tranquilo y del que os hablé en De cementerios, necrópolis y panteones es el que dimos una mañana en el cementerio de Pere Lachaise. El camposanto invita a descubrir rincones, mausoleos y tumbas de una belleza sosegada, rodeados de un silencio estremecedor.
Tumba de Oscar Wilde, hoy protegida para salvaguardarla de los "peligrosos" besos de sus fans
Claro que en un viaje a París, es de obligatoria visita los monumentos y lugares que son iconos de la ciudad: los Campos Eliseos, el Arco del Triunfo, el Palacio Nacional de los Inválidos y por supuesto, la Torre Effiel y subir a lo más alto de la ciudad.


TIPS PARA UN VIAJE A PARÍS

  • Un hotel cerca de la estación Gare de Lyon es el Hotel de France Gare de Lyon Bastille. Un hotel que no está mal, correcto aunque es pequeñito y con pocos servicios. 
  • Depende de cuantas personas formen vuestro grupo, un modo para llegar al centro desde los aeropuertos es contratando un Taxi Aeropuerto París ya que es más rápido y cómodo.  Si por el contrario, perfieres hacerlo con transporte público, la red cuenta  también con trenes regionales que se conocen con sus iniciales RER.
  • La mejor forma de ahorrar en entradas es hacerse con la Paris Museum Pass que además te ayuda a evitar grandes colas en algunos monumentos, si bien en otros no te vas a librar. Además, entraremos a museos curiosos que no estaban en nuestra lista, pero que al estar incluida en la Pass nos sorprenderán, como por ejemplo el Musée des Égouts que nos descubre un París insólito, descrito por Victor Hugo en Los Miserables. Probad esta visita a las alcantarillas de París a ver qué os parece.
  • El metro de París es muy eficaz, existen descuentos que permiten ahorrar algunos euros.
  • Cuando visitamos la ciudad, hace algunos años un curioso restaurante nos deleitó, sobre todo por su curiosa decoración. En el Boulevard de Montmatre, el Victoria Station, es un "wagon restaurant" que sirve exquisitas pizzas a la piedra. Aunque la ciudad está repleta de bistrós, creperías y cafeterías con menús del día más o menos económicos.
Y aquí unas fotos antiguas de mis padres, la primera vez que visitaron la ciudad, sin niñas todavía...

Como veis, tres generaciones de mi familia han estado en París, todos guardamos maravillosos recuerdos de ella, y es que su belleza perdura en el tiempo, su encanto es imperecedero.






Diseño web por Hazhistoria