11 de diciembre de 2013

Diario de Viaje: Baviera

 

Un viaje en coche por Baviera, que nos llevará por pueblos de ensueño, de cuento de hadas, recorriendo la ruta romántica de la región alemana que invita a pasear sosegadamente, a disfrutar de sus paisajes. Un viaje que se anticipaba maravilloso y que se vio truncado por un regreso anticipado que nos dejó, sin poder descubrir los castillos de leyenda de Füssen y sin degustar la famosa cerveza de Munich.

Cuando iniciamos nuestro viaje por Berlín, Sajonia y Baviera, nada nos hacía sospechar que nuestro viaje terminaría de forma inesperada, varios días antes de que llegáramos a Munich, nuestro destino final de esta aventura. Pero no adelantemos acontecimientos, porque mientras viajábamos por la región bávara, disfrutábamos de cada instante, que ahora, recordamos y atesoramos con más cariño por lo que al final nos aconteció.
Abandonábamos Sajonia con muy mal tiempo, no en vano, pocos días después se producirían las mayores inundaciones en décadas de la zona y, ya en casa, veíamos asombrados como los caminos por los que habíamos transitado, se habían convertido en torrentes implacables de agua furiosa, que destrozaba y acababa con todo lo que a su paso encontraba.
Observábamos desde el sofá, como los noticiarios proyectaban imágenes de ríos que hacía solo unos días nos acompañaban tranquilos en nuestro camino y ahora se mostraban salvajes. Esa furia de la naturaleza era la que se estaba gestando cuando visitamos Bamberg, nuestra primera parada.
Llegábamos temprano por la mañana y aparcamos nuestro flamante coche de alquiler fuera del casco histórico al que nos dirigimos caminando, bajo una lluvia incipiente. Según nos acercábamos al casco histórico, confirmábamos el porqué de que Bamberg haya sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, ya que es uno de los conjuntos urbanos antiguos más grandes e intactos de Europa. Una sucesión de calles típicas de la Baviera, con sus casas barrocas burguesas nos recibieron.

 
Decidimos buscar la oficina de turismo donde nos hicimos con unos planos e información de los lugares más emblemáticos del lugar.

Cualquier rincón, cualquier esquina esconde un tesoro
Desde luego su casco histórico es una auténtica joya bávara, el Ayuntamiento sobre el puente es una delicia barroca y el angelote protagonista del mural, llama la atención de los turistas allí congregados, cuando se paran a observar los frescos que lo decoran. Este original edificio debe su ubicación a que el arzobispo no quiso ceder terreno a los ciudadanos para la construcción de su ayuntamiento, por lo que los bamberguenses lo construyeron sobre una isla artificial en mitad del río. Este lugar marca el límite entre la zona burguesa y la zona episcopal.
El Ayuntamiento enclavado en un lugar único
Dejando atrás la zona de la isla, subimos hasta Domplatz, nos acercamos hasta la imponente Catedral Imperial y nos quedamos maravillados por la grandiosidad del lugar. Dentro de la catedral se encuentra el sepulcro del papa Clemente II y el jinete bamberguense del que se desconoce tanto su identidad como la del artista que esculpió la escultura.
No muy lejos de allí, saliendo de la catedral hacia la izquierda pudimos visitar el Jardín de las Rosas, que además de ofrecer magníficas vistas de Bamberg, en primavera y verano se muestra en su mayor esplendor por albergar más de 4500 rosas, divididas en 48 tipoligías.

El Jardín de las Rosas
 
 Como comenzaba a llover, bajamos las escaleras que nos llevaban de nuevo a la isla y allí mismo nos metimos en un restaurante.
Elegimos el Scheiners am Dom (Am Katzenberg 2), acogedor, sirve comida bávara y bien de precio. La comida fue consistente, tomamos dos Kellerbier y una olla de salchichas, cerdo asado, patatas y una cebolla rellena de carne, típica de la región, nos dejó exhaustos y con ganas de una siesta, pero no podíamos perder tiempo pues teníamos que llegar a Nuremberg donde pasaríamos la noche. Por esta comida pagamos 25.50€

Contundente olla bávara
Aun así nos paramos antes a contemplar la preciosa vista de la Pequeña Venecia, a orillas del río Regnitz. Un encantador conjunto de casitas con entramado de madera que conservan su estructura medieval y sus correspondientes jardines y embarcaderos.
La Pequeña Venecia
Cuando a media tarde llegábamos a Nuremberg, resultó que no pudimos acceder con el coche al interior de la parte amurallada, pues había una carrera ciclista y el tráfico estaba cortado. Así que dejamos las maletas en el coche y nos dirigimos al hotel en el interior de las murallas medievales para hacer el check in.
Nada más entrar, me di cuenta de que Nuremberg me iba a sorprender. Poco sabía de ella, apenas algo de su historia sobre los desfiles nazis y los posteriores juicios que allí se llevaron a cabo. Y sin embargo, se abrió ante nosotros como otra bellísima ciudad medieval, devastada durante la Segunda Guerra Mundial y que el tesón y la fuerza de voluntad de los alemanes ha hecho que ésta, igual que otras muchas ciudades alemanas vuelvan a brillar como lo hicieron antaño.

Un maravilloso casco histórico, menos colorido que el de Bamberg, más sobrio y sosegado, nos invitó a pasear durante toda la tarde. Su castillo, el Kaiserburg, permanecía cerrado por reformas, así que nos dedicamos a pasear por los jardines, la muralla y ser testigos de las vistas de la ciudad desde lo alto.

Vistas del casco histórico de Nuremberg
 Bajamos y deambulamos por las plazas, por las calles y entramos en varias de sus iglesias, algunas de las cuales mostraban fotos de cómo quedó la ciudad tras la guerra. Impresiona, mucho, darse cuenta de lo mucho que este país ha trabajado, los obstáculos que ha superado y no puedo sino dejar de admirar el carácter honesto, trabajador y fuerte de los germanos.
En Haupmark, se encuentra Frauenkirche, la Iglesia de Nuestra Señora, construida en un gótico tardío imponente.

Detalle de Frauenkirche

En esta misma plaza se ubica la oficina de información y turismo y una preciosa fuente que el mapa denomina simplemente como "Fuente Hermosa".

Teníamos que salir a por el coche, dejar las maletas en el hotel y llevarlo a un parking. Aquí no entendimos bien y pagamos un dineral por dejar el coche toda la noche, nos podríamos haber ahorrado mucho, pero hubo un malentendido y además, no leímos bien las tarifas de aparcamiento que estaban bien claras. Entono el mea culpa.
Nuestro hotel, acogedor y cálido hizo que todo el agotamiento del día surgiera implacable y decidiéramos saltarnos la cena y meternos directamente debajo del mullido edredón. Un poco de lectura y preparación del día siguiente mientras oíamos la lluvia golpear contra las contraventanas de madera, hicieron que nos dejáramos llevar y dormimos plácidamente hasta el día siguiente.

Tras un sueño reparador, no desayunamos en el hotel pues el precio era desorbitado y nos dirigimos al mercado de la Haupmark donde por unos pocos euros un café y unos bollos nos supieron a gloria.

Mercado y Frauenkirche
Continuamos con la visita a la ciudad, por aquellos lugares más importantes.
Pero antes, lo que más me gusta: explorar los mercados locales es una de mis actividades favoritas. Productos frescos, hortalizas, verduras, frutas, un tubérculo que comíamos cuando de pequeña pasé una temporada en Alemania y que no había vuelto a ver desde entonces… todo con una pinta deliciosa, pasábamos de puesto en puesto oliendo y casi saboreando los productos de la zona.
Nos pusimos de nuevo en marcha para visitar lo que nos quedaba por ver en la ciudad, que no era poco. Así que cruzamos el río para llegar hasta la magnifica Lorenzkirche, iglesia de San Lorenzo, otro maravilloso ejemplo del gótico alemán, magnífica edificación que nos deja absolutamente maravillados por su belleza.

 
En su interior, destacan la Anunciación de Veit Stoss, suspendida desde la bóveda, altares medievales y las vidrieras y rosetones de una delicada perfección.
Paseamos por Königstrasse hasta el Patio de los Artesanos, un entramado de callejuelas medievales, con tiendas y pequeñas casitas, pero dada la hora, todavía un poco temprana, no estaban en su máximo momento de actividad, así que salimos de la ciudad amurallada dándonos justo de frente con la Hauptbahnhof, la estación central.

 
 Seguimos por esa avenida dejando a nuestra derecha la muralla hasta llegar a la Opernhaus (la Ópera), que quedaría a nuestra izquierda.
Deshicimos nuestros pasos y a media mañana, tras el susto del pago del aparcamiento salimos de la ciudad amurallada para ir al, Justizpalast, Palacio de Justicia donde se celebraron los "juicios de Nuremberg" para después, ir hacia la explanada conocida por ser el lugar donde Hitler y los nacionalsocialistas veían pasar sus sobrecogedores desfiles de masas, el campo Zepelin. Hay fotografías y documentación interesantísima.

Dimos por concluida esta visita y pusimos dirección a Rotemburg au der Tauer. Otro pueblo de cuento, uno de los más fotografiados de la Baviera y uno de los conjuntos medievales en mejor estado de Europa y ya iban dos en este viaje.
Teníamos un especial interés por alojarnos en un Gastoff, casas de huéspedes típicas bávaras y elegimos un hospedaje dentro de las murallas de la ciudad. Una casa típica alemana, antigua, con mucha madera  y olor a chucrut, muy bien ubicada aunque bastante modesta.

Rincones con encanto
Esta parada era una de las más esperadas del viaje, pues el lugar es realmente precioso. Volvimos a dedicarnos a pasear por sus antiguas callejuelas, primorosamente conservadas y delicadamente cuidadas por sus habitantes y enseguida nos dimos cuenta de que es una ciudad con un romanticismo y encanto fuera de lo común. Las murallas con sus torres y puertas de acceso a la ciudad, las casas de entramado y las fuentes públicas... Rotemburg es un pueblo de cuento de los de verdad.

 
Comenzamos nuestra visita por la Markplatz (Plaza del Mercado), donde se alza el imponente Rathaus que es el Ayuntamiento, gótico y renacentista, y la preciosa fuente de San Jorge, las más grande de la ciudad.

Fuente de San Jorge (patrón de Aragón)
En Rotemburg está el pueblo navideño de Käte Wohlfahrt, abierto todo el año, que te transporta directamente a un mundo de fantasía. Precios intocables, pero hay piezas magníficas. Auténtico arte  y ambiente navideño cualquier día del año.
Tuvimos tiempo de entrar al museo de Criminología de la Edad Media, que muestra, en una exposición dividida en cuatro plantas, instrumentos de tortura y escarnio, jurisprudencia medieval y muchos artículos curiosos, como sellos, monedas, etc. Es una visita bastante interesante.
La St. Jakobs-Kirche (Iglesia de Santiago) es una de las más importantes de la ciudad, muestra de ello es su imponente tamaño.
Pero si hay algo que caracteriza a Rotemburg y que la hace reconocible mundialmente, es su preciosa imagen de la Plönein con la Torre de Siebers de fondo y la Puerta de Kobolzell más allá.
El rincón más fotografíado, parece salido de un cuento de hadas

Esta puerta nos dio acceso a la muralla en la que figuran placas con los nombres de aquellos donantes que ayudaron a recuperar la ciudad y comprobamos que uno de los entretenimientos de los turistas japoneses era localizar las placas de sus compatriotas. Desde aquí bajamos a la carretera que pasa por debajo de la ciudad, para contemplar la vista panorámica desde el puente doble. La silueta del pueblo nos regaló preciosas estampas.

Para cenar salimos fuera de la muralla, a un Gastoff vecino el Rödertor (Ansbacher Strasse 7), para comer más espárragos y contundente comida alemana acompañada de jarras de cerveza. No es una gastronomía muy variada, es sencilla y repetitiva pero a mí me encanta, es sabrosa y deliciosa. La cena nos costó 30.50€ y el sitio se llenó de turismo local.
Para finalizar el día nos dedicamos a dar un paseo nocturno por las encantadoras calles iluminadas y tomar unas fotos preciosas. Hay dos  visitas guiadas por un sereno, una en inglés y otra en alemán que salen del centro de la ciudad.
Nos iríamos a dormir muy satisfechos por todo lo que habíamos visto ese día, porque los pueblos bávaros nos estaban conquistando.

Como es habitual en nosotros madrugamos y bajamos a desayunar al comedor. Yo empecé a notar algo extraño en mi cara pero no sabía cómo describirlo, tal vez una alergia o algo que hacía que notara rara parte de mi rostro. No le di importancia y continuamos hasta otro precioso pueblecito medieval: Dinkelsbühl.
Un día soleado nos recibió, lo que hizo que el paseo aun fuera más agradable.

Un pueblo tranquilo y bucólico por el que perderse

Nos agenciamos un plano en la Oficina de Turismo y nos dedicamos a buscar aquellos lugares de interés que marcaba. Dimos una vuelta completa al magnífico pueblo al que se accede por cuatro de las puertas que se abren en la muralla, jalonada de torres. El paseo consiste en rodear el pueblo y descubrir sus casas medievales, edificios públicos, puertas, torres. Es un lugar muy agradable y apacible que te hace planteártelo como posible lugar de retiro.

 
 Aun pudimos tomar algo en una terraza de la Markplatz con vistas a la Catedral de San Jorge por el buen tiempo que hacía.

A última hora de la mañana nos marchamos hacía Augsburgo. Teníamos un hotel reservado cerca del centro pero nos encontramos con que toda la ciudad estaba levantada por obras, el GPS no sabía ni por donde llevarnos. Al final, bajé, fui caminando hasta el hotel y les pedí que nos indicaran como llegar.
Se nos había hecho la hora de comer, tomamos algo de lo que habíamos comprado en un supermercado: ensaladas, fiambre y cerveza, por supuesto, y salimos a hacer turismo. Seguía notando mi cara muy rara. Habíamos llegado a la conclusión de que algo me había sentado mal y se me había hinchado la mitad del rostro.
El centro de la ciudad, más grande que los pueblos que habíamos visitado, es muy elegante y señorial. El esplendor imperial, tan diferente a todos los pueblos que habíamos estado visitando, está patente en todos los rincones.

 
Subimos al Ayuntamiento renacentista, donde es de obligada visita la sala dorada (2.5€), famosa por sus artesonados y sus murales. Desde sus ventanales se ofrece una magnífica vista de la plaza.

Salimos hacia la Catedral o Dom, de estilo románico-gótico que acoge impresionantes frescos...

...y cuando salimos de aquí me decidí a entrar en una farmacia a preguntar por mi cara, pues notaba un ojo muy seco y cada vez me era más complicado mover la parte derecha. Allí me recomendaron que visitara un médico.
Siempre viajamos con seguro médico y además, en Europa con la tarjeta sanitaria europea. Así que regresamos al hotel caminando preguntamos por el hospital y llamamos a nuestra compañía de seguros. El hospital estaba un poco alejado por lo que tuvimos que ir en coche.
Cinco horas estuvimos esperando en urgencias, primero a que nos atendieran, luego a esperar los resultados de las pruebas que me iban haciendo y finalmente al informe del médico.
No entraré en detalles, sólo comentaré que nos asustamos mucho porque nos dieron dos diagnósticos, uno de ellos requería una punción lumbar para desecharlo, así que decidimos finalizar nuestro viaje y regresar al día siguiente a España, aconsejados también por los doctores que me atendieron.
La atención que me brindaron, salvando las esperas, fue exquisita, pero yo iba empeorando por momentos, no merecía la pena seguir adelante.
Estuvimos en contacto con nuestro seguro desde el primer momento y luego se hicieron cargo de todos los gastos de nuestra repatriación y medicinas. Eso sí, tuvimos que adelantar todo el dinero y nos lo ingresaron unas semanas después.
Es la primera vez que hacemos uso de nuestro seguro de viaje, pero aun viajando por Europa es muy importante llevar uno con buenas coberturas, de lo contrario, nos habría costado mucho dinero, ya no la atención médica que estaba cubierta en Alemania, sino todos los gastos que el regreso a España conllevó.
Anulamos los dos hoteles que teníamos reservados, el de Füssen y el de Munich, reservamos un vuelo de vuelta y a la mañana siguiente cogeríamos un vuelo desde Munich que nos llevaría a casa.
Así pusimos punto final a nuestro viaje por Alemania. Nos encanta este país así que estamos seguros de que volveremos para terminar nuestra ruta.
Os dejo datos de todo lo que teníamos preparado para hacer, para que podáis preparar vuestro viaje.
Contactando con la Oficina de Turismo de Munich conseguimos muchísimo material que nos enviaron a casa: mapas y planos, rutas, hoteles...
Primero visitaríamos el Castillo de Neuschwanstein para el que habíamos reservado hora de visita. Este castillo lo visité con 12 años y recuerdo que su visión me pareció tan fantástica que esa noche, mi hermana y yo soñamos con príncipes y princesas, con ranas encantadas, con malvadas brujas y con maravillosas hadas y magia, mucha magia.

Minilibreta y su hermana a punto de entrar en el castillo
En Munich, nuestra idea era hacer la visita gratuita al centro de la ciudad con NewEurope (la misma con la que habíamos recorrido Berlin) y contratar con esta misma empresa el Desafío de la Cerveza. Nos habría gustado comer en el famoso biergarten Augustiner Keller, que estaba justo al lado del hotel que habíamos reservado y comer uno de los Wiener Schnitzel más grandes del país, aunque no concebíamos que fueran más grandes que los que ya habíamos comido en Berlín o Dresde.

Fotos cedidas por nuestros amigos Juanchos Family
Por último, también teníamos pensado ir a visitar Dachau en tren desde la ciudad, un campo de concentración cercano.
Todo esto se nos truncó de forma inesperada, ahora que el tiempo ha pasado, que sabemos que el desenlace ha sido bueno, vemos las cosas de otro modo. Lo importante, lo que valoramos hoy por hoy es que estamos bien, la salud de nuevo nos acompaña y Munich nos espera en un próximo viaje al país, esperemos que no muy lejano en el tiempo.

HOTELES

Nuremberg
Hotel Agneshof (55€ habitación doble con baño): ubicado en el interior de la ciudad amurallada es un hotel muy acogedor y cálido, que invita al descanso. Limpio y con artículos de baño. Acceso wifi gratuito.
Rothemburg ob der Tauber
Gasthof Zum Breiterle (70€ habitación doble con baño y desayuno): ubicado intramuros es una antigua casa bávara. Sencillo. El desayuno es contundente.
Augsburgo
Ost Am Kö Cityhotel (70€ habitación doble con baño): cerca de las visitas más importantes de la ciudad, para visitarlas a pie. Habitaciones excepcionales, grandes y limpias. El baño disponía de artículos de aseo.

36 comentarios:

  1. No sabes lo que me alegro que ya estés bien y seguro, seguro, que volverás para terminar la ruta, que yo, por la parte que me toca, tomaré prestada pues es una ruta que me apetece muchísimo hacer. Creo que ya sabes lo que me gustan este tipo de viajes y sobre todo este tipo de pueblos.

    Un besito.

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    1. Ya se que Europa es tu ojito derecho jejeje. Dentro de poco escribiré sobre Sajonia que también es una zona preciosa que visitamos unos días antes que la Baviera y que a mi me sorprendió.
      Besos

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  2. Pues sí, totalmente de cuento yo me quedo con Rutemburg. ¡ Qué bonito !
    Una pena qué no pudiérais acabar el viaje, a veces estas cosas pasan y me alegro de que lo cuentes porque no siempre es todo bonito. Espero que sólo fuera un susto y ya estés recuperada.
    Saludos

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    1. Hola Iciar, totalmente recuperada ya aunque precisamente hoy voy a la última revisión, espero que sea ya para dejar todo esto atrás.
      Rotemburg es alucinante, sabía que era bonito pero una vez allí te ves inmerso en un auténtico cuento, pasear por sus calles es delicios.
      Un abrazo

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  3. Me alegro que estés bien!!! es una p... tener que abandonar el viaje así, pero antes la salud!!!

    Esa zona me encantaría conocerla!!! cada rincón que muestras es precioso!!

    un abrazo!

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    1. Cuando preparas un viaje, lo haces con tanta ilusión que nunca esperas que se pueda terminar de forma inesperada. Pero son cosas que pasan, no nos había pasado nunca, así que espero que esto se quede como experiencia y ya no nos vuelva a pasar.
      Os recomiendo este viaje, es una gozada en todos los sentidos

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  4. Hola Cool!

    Gracias por mostranos tu experiencia alemana. Yo estuve por primera vez en Baviera hace años. Quedé tan maravillado que regresé al siguiente año y al siguiente. Ahora, cada vez que leo algo de la zona, como tu post o el de otros amigos conn blogs de viajes me entran unas ganas enormes de regresar, máxime por estas fechas con sus mercadillos de navidad.

    Qué bonitos Rotemburg, Dinkelsbühl... y una que te ha faltado, que se escribe algo así como Shaswbish Hall, que es precioso.

    Un abrazo enorme.

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    1. Hola Antonio, cuando íbamos montando la ruta, teníamos que ir sacando lugares del itinerario por falta de días. Ya que tuvimos que salir corriendo de Alemania y sabemos que tenemos que volver, me apunto este lugar que me comentas para la próxima.
      Besos

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  5. Pues tambien tuve que acudir a emergencias en un hospital. Viajabamos por tren rumbo a Venezia y ya pensabamos parar en Padova por el dia. Tenia problemas con un ojo. Dejamos las maletas en la estacion y buscamos un taxi al hospital. Resulto no ser nada tan serio como lo tuyo. Pudimos continuar la visita a San Antonio y luego a Venezia.

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    1. Me alegro de que no fuera nada. Cuando haces un viaje tan largo como el vuestro es normal que ocurran algunos imprevistos, por fortuna pudisteis seguir adelante y disfrutar de la bella Venecia.
      Un abrazo a los dos

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  6. Qué mal rollo lo de la cara!! Puff!! Pero lo importante es que ya estés bien ! Ya en el futuro podréis recorrer los sitios que os dejastéis en esta ocasión!
    Saludos

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    1. Gracias por tus palabras M.C. si ya el tema sería grave en casa imagínate fuera de tu país. Lo pasé realmente mal, ahora ya solo pienso en volver ;-)
      Un abrazo,

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  7. que gustazo y que maravilla de zona!! CReo que tendré que volver porque me faltó mucho por ver. Excelentes fotos y gran post !!! Un saludo

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    1. Muchas gracias Fran!!!
      yo soy una enamorada del país, como habéis podido leer de pequeña pasé temporadas largas allí y algo de Alemania me quedó para siempre.
      Un lugar perfecto para viajar con niños, te lo digo desde la experiencia de niña viajera ;-)
      Un abrazo,

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  8. Completo relato, con mucha información y fotos que te convencen de inmediato para pensar en conocer pronto esta región. Me alegro de que todo haya salido bien al final y ojalá puedan volver pronto para completar la historia. :-)

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    1. Gracias Mauxi, por tus palabras de ánimo.
      Esperamos volver pronto y terminar con buen fin lo que nos dejamos.
      Un abrazo,

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  9. Está claro que cuando las cosas se tuercen lo primero es la salud de uno mismo.
    Fíjate que yo para Europa no solía sacarme seguro de viaje pero a partir de ahora me lo pensaré porque como dices, el gasto es mucho mayor que sólo la asistencia médica... ¿Se puede saber la compañía de seguros que era (que parece que os fue bastante bien)?
    En nuestro viaje se nos quedó pendiente toda esta zona que vosotros visitasteis. Sin duda se trata de unos pueblecitos preciosos que merecen una visita para ellos solos.
    Un besote

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    1. Hola Helena, nuestros viajes se complementan, lo que nos faltó a nosotros lo visteis vosotras.
      Llevábamos un seguro anual contratado con Europea Seguros de Viaje ERV. Importante siempre guardar todos los justificantes de gastos, informes médicos, incluso tarjetas de embarque para facilitar luego todos los trámites. Nosotros cuando viajamos por Europa, igual que tu, solo llevábamos la tarjeta sanitaria europea. Coincidencias de la vida que este año nos habíamos sacado un seguro anual y nos cubría también este viaje. Así que, me puse mala en el "mejor" momento por así decirlo.
      Besos xxx

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  10. Qué lástima que no te encontraras bien y tuvierais que regresar antes de tiempo, pero Alemania seguirá estando allí y tendréis tiempo de acabar la ruta en otra ocasión, lo primero es lo primero. Por cierto, yo sólo conozco la zona que os faltó a vosotros, así que tengo muchas ganas de hacer el resto de vuestra ruta algún día! Me encantan estos pueblecitos de cuento, son una pasada :)

    Un abrazo!

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    1. Gracias Anna, ahora ya ha pasado y estoy perfectamente.
      Teneis que ir a esta zona es una gozada, no me canso de decirlo.
      Besos

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  11. Hola, Mónica:

    Enhorabuena por un artículo tan interesante, que ha provocado que me den ganas de volver a Alemania. Como de Baviera sólo conozco Munich tomo nota de Bamberg y Rotemburg, que tienen muy buena pinta (he de reconocer que no había oído hablar de ellas).

    Siempre es una faena que la salud se quiebre, y más si se está lejos de casa. Afortunadamente tu seguro médico respondió bien y, como Alemania no está lejos, seguro que encuentras la ocasión para quitarte esa espinita clavada...

    Mis mayores problemas de salud durante un viaje me llegaron visitando los templos de Angkor, en Camboya. Sudaba y me cansaba mucho, tenía unas agujetas terribles, me mareaba, estaba deshidratado... Me atendieron en el mejor hospital de la zona, el Royal Angkor International Hospital de Siem Reap, y tras hacerme una serie de pruebas y análisis determinaron que tenía dengue. Parece ser que lo contraje en algún lugar de Malasia, de donde había llegado 2 días antes. Esta situación hizo que los planes de lo que me quedaba de viaje cambiaran, pues el tratamiento implicaba reposo absoluto y rehidratación durante 7-10 días. Tras llegar a Bangkok volé de vuelta hacia Madrid, pues no tenía sentido permanecer encerrado en una habitación de hotel tailandés.

    Gracias a que tenía seguro no tuve que pagar los 700 USD que costaron las pruebas y asistencia médica en el hospital de Siem Reap. Esta cantidad hubiera sido sensiblemente superior si hubiera contraído la variante más peligrosa, el dengue hemorrágico, que supone el ingreso hospitalario inmediato durante no menos de 2 semanas.

    Si no nos vemos antes te deseo que pases unas estupendas fiestas de Navidad.

    Un beso,
    Ricardo.

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    1. Vaya historia Ricardo, no sabía que habías contraído el dengue. Tienes razón en lo del seguro, siempre hay que llevarlo porque nunca se sabe. La gente se preocupa cuando salimos fuera de Europa y sin embargo fue en Alemania, uno de los países que mis padres estaban más tranquilos, donde tuve un percance vamos a decir grave.
      Felices Fiestas para vosotros también y muchos besos

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  12. Menos mal que todo quedó en un susto y ya te tenemos en perfectas condiciones. Tienes la excusa perfecta para volver porque la verdad es que la zona debe ser preciosa. Besicos !!

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    1. Ya sabeis lo que me costó recuperarme y lo mal que lo pase, vosotros mejor que nadie. Ahora seguimos dando guerra y a por Alemania!!!!
      Besos

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  13. Recorrí muchos de esos pueblos hace un par de año y la verdad es que Alemania me sorprendió muy gratamente. Guardo muy buen recuerdo de la Selva Negra y Baviera. Preciosas fotos.Que rollo lo de ponerse malo de viaje; yo tuve que ir a un hospital en Roma porque me deshidraté con una gastroenteritis, la primera vez que me ponían un gotero, aya que yuyu y el hospital era muy feo, aunque la atención fue buena, yo no llevaba seguro y en esa época no había tarjeta sanitaria europea, pero me atendieron muy bien. Espero que te recuperaras pronto y bien. Un saludito :-)

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    1. Sí que es horrible ponerse enfermo durante un viaje, entre el idioma, los seguros, la diferencia cultural... pfff espero que sea esta mi última experiencia.
      La verdad es que yo sigo siendo una enamorada del país, a pesar de haber recorrido media Europa, Alemania tiene algo que me atrae, tal vez haya sido germana en otra vida ;-)

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  14. Reconozco, que ... habiendo pasado un año trabajando en Alemania, es un país que no me gusta, en el que no quisiera vivir mucho tiempo ... pero ... reconozco que el sur y Baviera es como otro país, lejos de la típica y gris alemania, es alegre, colorida, con una gastronomía sorprendente ...
    Baviera me gustó mucho ...

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    1. Yo viví de muy pequeña en la Renania y conocí parte del país. Desde entonces me enamoré de la sociedad alemana, su cultura, su educación, tan avanzados respecto a nosotros en los años ochenta que me parecía estar en otro mundo. Y ahora que he vuelto los sigo admirando y tengo debilidad por este país.
      Ahora que he conocido la Baviera me ha parecido una zona maravillosa, un lugar para retirarme algún día.
      Un abrazo Alfonso

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  15. Uff , menos mal que al final no fué nada mas que un susto, pero me imagino lo mal que lo pasaríais. Yo siempre llevo tarjeta europe apero lodel seguro de viaje ni me lo había planteado, despés de leerte lo miro con otros ojos.
    Ya tienes una escusa para volver, `preciosos pueblos, anotados en mi lista de futuras visitas que por desf¡gracia es muyyy larga.

    Un saludo
    Carmen
    http://deviajeyrutas.blogspot.com.es/

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    1. Hola Carmen,
      como ya os contaba más arriba en Europa no solíamos llevar seguro y ha sido la casualidad la que ha hecho que lleváramos uno anual y que nos cubría. En buena hora.
      Gracias por pasarte y por comentar.
      Un abrazo,

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  16. Normalmеnte es dificil ver articulos correctamente redactados, ρor lo que debo
    reсonocеrtelo.Saludos.

    Si dеseaѕ ver mas noticias sikmilares : Pepe

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  17. Qué preciosidades! No conozco Rothenburg y Dinkelsbühl, pero tienen buenísima pinta :)
    A Bamberg voy este mismo fin de semana, increíble el Jardín de las Rosas.
    http://recorramoseuropa.blogspot.de/

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    1. Que bonito Bamberg, que envidia me das, me iría de nuevo allí otra vez a pasear por sus calles, a retroceder en el tiempo y a probar una de sus ricas cervezas.
      Un abrazo,

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