23 de enero de 2013

Recordando Budapest: Notas de viaje



Hace algunas semanas, varios compañeros y amigos se fueron a conocer la bella capital del Danubio y mientras les ayudábamos con los preparativos del viaje, comenzamos a rememorar nuestra escapada de cuatro días varios años atrás.
Cuando yo visité por primera vez Budapest, tenía 11 años, todavía el telón de acero dividía Europa y los contrastes que vi entonces han desaparecido, las cicatrices de guerra se han suavizado y el rastro del comunismo ha ido perdiendo fuerza hasta desaparecer. A los ojos de una niña pequeña que llegó a Hungría con el embrión de espíritu viajero gestándose, Budapest se abrió como un lugar gris, sometido a la gloria del socialismo, pero a la vez misterioso y melancólico, y en el fondo pude atisbar los vestigios de su grandiosidad perdida. Muy distinto a lo que encontré ya de adulta. Ahora Budapest brilla con el esplendor de la época imperial.

Recorrimos Hungría y pudimos conocer la cultura magyar de cerca

Hoy la ciudad ofrece infinidad de actividades para que el viajero regrese al pasado magyar o al del imperio de los Habsburgo, para que pueda tomar unos baños el alguno de sus numerosos balnearios o tal vez asistir a un concierto, ya que en música, Hungría cuenta con grandes compositores como Liszt o Bartok. Y es que, incluso durante el régimen comunista, la creación musical se mantuvo a la altura. Además, durante este periodo se sistematizó la enseñanza musical, armónica e instrumental lo que hace que los húngaros tengan una sensibilidad especial por este arte.

Pero, ¿qué nos ofrece Budapest? ¿qué tiene que nos atrae, que nos maravilla, que nos deja imágenes grabadas, en mi caso por años?
Sin duda su estrella, la joya de la corona es el Parlamento Húngaro y hay que recorrerlo, explorarlo por dentro. Y no nos equivocaremos si su imagen nos evoca al Parlamento de Londres, ya que el arquitecto del edificio que se refleja en el Danubio, reconoció en todo momento que se inspiró en el gothic revival desarrollado en Inglaterra.

 
Los accesos para turistas se encuentran en la puerta central situada en la plaza Kossuth.
La visita guiada, comienza en la gran Escalera de Honor que nos lleva hasta el salón de la Cúpula con una estructura de estrella apoyada en 16 esquinas, las mismas que gobernantes, situados en cada una de ellas. En el centro del salón se expone la corona real y otros símbolos de la monarquía.
Cúpula
En fin, que esta visita es algo que no hay que dejar de hacer, pues aprenderemos mucho de la sangrienta historia del país y nos hará entender el carácter de sus habitantes.
La Ópera Nacional es otra de las visitas ineludibles. Se levanta en el número 22 de Andrássy Utca, seguramente la avenida más elegante, señorial y distinguida de Budapest.
El edificio  es de estilo  neorrenacentista italiano, inspirado, esta vez, en la Ópera de Viena. Su interior es opulento, prodigioso, mientras que su exterior sigue unas líneas neoclásicas decorado con estatuas.
La Ópera de Budapest, uno de los más importantes auditorios de Europa

Si os apetece escuchar algo de música, no es tan caro como en un principio, podríamos pensar. Mi amiga Ana, que ha estado recientemente, acudió a un concierto de la filarmónica de Budapest por 600 HUF.
Pero si en ese momento no podéis conseguir entradas o no os gusta el programa, nosotros fuimos  a un concierto en la Zeneakadémia o Academia de Música de Frank Liszt. En nuestro caso la entrada oscilaba entre 2.500 y 4.000 HUF. Os aseguro que mereció la pena y salimos emocionados por la maravillosa interpretación y el entorno: estar en Budapest y en Sala de conciertos con el órgano más grande del país…

Zeneakadémia

El imponente órgano, el más grande del país
 Las entradas no son muy caras ya que generalmente las subvenciones mantienen los precios bajos. Tened en cuenta que ir a conciertos del nivel que ofrecen las orquestas con sede en estos lugares no es fácil.
Budapest nos ofrece paseos grandiosos. Como ya comentábamos, por la Andrássy Utca que nos llevará en un recorrido de apenas 3 km hasta la Plaza de los Héroes y Varosliget donde podremos degustar  los famosos Kolbasz, que son salchichas húngaras.
Un Kolbasz en Varosliget


Pasear por las Plazas de Vigado y Vorosmarty, ésta última esconde bajo tierra la estación de metro de otra época, donde los pequeños metros amarillos resultan evocadores.
Cruzar el Danubio por sus puentes majestuosos: el de las Cadenas, el de la Libertad o el de Isabel que nos trasladará hasta el barrio del Tabam, en Buda.

Széchenyi Iánchid o Puente de las Cadenas
Subir al Palacio Real y si nos interesa la pintura, podremos entrar a la Galería Nacional, que ofrece una exhaustiva colección del arte húngaro desde la Edad media hasta el siglo XX.
Recorriendo el Castillo llegaremos hasta el Bastión de los Pescadores, un conjunto de torres y pasadizos que conforman el mejor mirador desde donde contemplar fabulosas panorámicas del Danubio con Pest como telón de fondo y el Parlamento como protagonista.
Bastión de los Pescadores de estilo neorrománico
Pero, tanto turismo, puede acabar por agotar, así que la capital magyar nos regala una opción ideal para relajarnos. Podemos tomar unos baños en los numerosos balnearios que la ciudad posee, y que desempeñan un importante papel en la vida social de la ciudad.
El más famoso y lujoso es el Gellért unido al hotel del mismo nombre, con su archiconocida piscina central, neoclásica, que es el lugar más bello del balneario. Sus aguas medicinales, fueron descubiertas en el s. XIII, ahora hay infinidad de baños termales a diferentes temperaturas.
La piscina central es una auténtica delicia para los sentidos.
Cerca de aquí se esconde un lugar extraño: la Iglesia Rupestre. Un lugar sorprendente excavado en la ladera de la colina Gellert. El lugar fue tapiado y olvidado hasta 1989, pero ahora nos revela su pasado.
Sorprendente la Iglesia Rupestre en las entrañas de la colina Gellért
Otra opción son los baños Széchenyi (entradas entre 3400 y 3950 HUF) en el parque Varosliget, tal vez menos visitados por los turistas, y por ello, acaso, más relajantes.
El río también nos puede ofrecer maneras para pasar el tiempo. Podemos visitar la Isla Margarita. Un lugar perfecto para dejar pasar una tarde tranquila alejados del bullicio. Es difícil imaginar que en medio de la ciudad podríamos encontrar un lugar natural, relajante y armónico. La isla posee ruinas de conventos, capillas o monasterios.

Ruinas de la Iglesia Franciscana en el centro de la isla
O podemos hacer un crucero por el río, de día o de noche, donde los monumentos de sus orillas nos acompañaran durante todo el recorrido, mientras conseguimos otra visión de los puentes que lo atraviesan.

Para finalizar este pequeño recorrido, no podemos dejar de mencionar la gastronomía húngara, consistente y bien condimentada nos ayudará a reponer fuerzas en cualquier momento.
Las sopas del Kulacs son legendarias, ubicado en el centro de Pest en Osvát Utca 11.
El Hanna lo recomiendan en todas las guías, pero es muy turístico. Justo enfrente, en Kazinczy Utca hay otro restaurante, con un patio moderno, comida casera y música, así que es una opción a tener en cuenta si lo encontráis.
Y para tomar algo dulce, pudimos probar el famoso café del Café Mozart en Erzsébet Körút 36. Con decoración que nos recuerda a Salzburgo ofrece además tartas como la Dobos tortas, difícil de resistirse a ella.
Y para terminar, como siempre en nuestros viajes, una visita al mercado, donde ver, oler y tal vez probar los productos locales. Como uno de los productos estrella, la Paprika o pimentón húngaro, que sazona los incontables platos del país.
El Mercado Central es un lugar muy visitado, en su parte de arriba se pueden comprar socorridos suvenires y degustar a buen precio alguna especialidad de la cocina húngara.
Budapest nos ofrece mucho, es una ciudad rebosante de cultura, historia, diversión y gastronomía, nos dejará exhaustos pero satisfechos ya que supera todas las expectativas de un viajero apasionado.

Tips de Viaje

- Para adentrarse de lleno en la cultura magyar podemos buscar vuelos baratos que nos lleven hasta allí directamente o combinar la visita con otra ciudad europea y volar con Easyjet por ejemplo, a varias capitales o destinos.
- Página de la Oficina de Turismo de Budapes: www.budapestinfo.hu
Se pueden contratar las visitas al Parlamento, a la Ópera, Cruceros por el Danubio o la Budapest Card.
- Un hotel que nos aconsejan: Hotel Star Inn que está bien ubicado y está bien de precio.

18 comentarios:

  1. Tiene queser un cuidad preciosa si como dices la visitaste con 11 añitos y te ha dejado imágenes grabadas.

    Excelente post!!!

    Abrazos!!!

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    1. Gracias Antonio,
      La verdad es que si que es una ciudad bellisima, en general el país tiene mucho que ofrecer y un pasado e historia glorioso.
      Un abrazo,

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  2. Pues nunca la he visitado, pero con lo último que estoy leyendo de ella, me llama bastante la atención...
    Has hecho un post muy chulo con muchas opciones para visitar.
    Un saludo ;)

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    1. Gracias Helena,
      Quería hacer un pequeño resumen sobre todo lo que se puede ver, aunque hay mucho más!!!
      me alegro de que te haya empezado a llamar la atención.
      Un abrazo

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  3. Muy buen resumen de estas dos ciudades en una como dicen algunos.
    No conocía la iglesia rupestre, nosotros pasamos unos días allá por el 2000.
    Nos gusto mucho
    Un abrazo
    Javier y Deborah

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    1. Hola chicos,
      a mi también me quedaron rincones por visitar, es complicado en una visita corta poder ver todo lo que esta ciudad ofrece.
      Un saludo,

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  4. Muy bonita entrada, Mónica. Supongo que poder ver la ciudad de dos maneras distintas, con 11 años y ya de adulta da dos prespecitvas distinas. Quizá Budapest no es la ciudad donde más se hace notar la época comunista, al menos han sabido ocultarla. A mi la ciudad me ha encantado pero pasamos el mayor frío del viaje: -12ºC y una sensación térmica... brutal. Cruzar el puente con esta temperatura fue horrorosa. No queda ya mucho para que empiece con mi relato de viaje.

    Enhorabuena por el relato: por cierto, cuando fuiste por última vez? lo digo porque a mi escribir sobre sitios en los que he estado antes de empezar con el blog... uff, me cuesta horrores.

    Un besito.

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    1. Hola María, la verdad es que ahora poco rastro que da ya de lo que fue, pero cuando fui hace muuuuuuuchos años era todo más gris.
      Volví en el 2007, es verdad que aunque no llevaba apuntes como ahora, con los que puedo elaborar diarios y relatos, siempre he apuntado cosas en las guías y en notas y puedo hacer un pequeño resumen de lo que ver y hacer.
      Como contraste al frío te diré que mi padre volvió hace varios años en plena ola de calor y fue donde más calor pasaron de todo el viaje, más que en Zaragoza que ya es decir ;-)
      besos

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  5. Una ciudad que tenemos pendiente y a la que le tenemos muchas ganas. Ir en invierno y bañarte en los balearios Gellert, o cualquier otro, después de un largo día de paseos tiene que ser una buena experiencia.

    Un buen resumen para poder hacernos una idea de lo que esta ciudad nos puede ofrecer.

    Saludos!

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    1. Desde luego que es una cuidad que recomiendo, con un montón de cosas por hacer.
      Gracias por pasarte, un abrazo

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  6. No conocía tu blog, empezaré a seguirte.
    Saludos viajeros
    El LoBo BoBo

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    1. Gracias Paco, encantados de recibirte por aquí.

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  7. Yo tampoco conozco Budapest todavía, pero leyendo tu post me han entrado una ganas de ir...
    Saludos.

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    1. Desde luego es una ciudad preciosa y muy recomendable.
      Un saludo,

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  8. Lo que me ha gustado mas de este completisimo post han sido las imagenes de la mini libreta viajera en acción! Espero que Helia en un futuro le guste verse en las fotos viajeras.

    Budapest me gusto, aunque reconozco que Viena lo hizo aun mas. Pero tenía su encanto la ciudad. Como curiosidad vimos en el puente de las cadenas como se usaba de escenario para rodar una película con varias XXX.

    Saludos

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    1. Seguro que Helia estará tan agradecida como yo por haberle metido desde tan pequeña el virus viajero ;-)
      que fuerte lo de las pelis xxx... jejeje

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  9. Una ciudad muy bonita que a nosotros nos supo a poco porque acabábamos de visitar Viena y no hay color

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    1. Sin embargo yo tenía el recuerdo que os cuento. Cuando tenía 11 años era muy gris, al volver me pareció tan cambiada que me encantó.
      Un saludo,

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